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Otro matrimonio boliviano fue condenado por el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia por el delito de trata de personas. En este caso, fue por explotar a una menor de 18 años, también de nacionalidad boliviana, en su domicilio. La adolescente realizaba trabajos domésticos, recibía malos tratos -al igual que en la casa de su madre, de la cual se había escapado- y además de no estar escolarizada, no recibía remuneración por sus tareas.

María Eugenia Tenorio García (30) y Edwin Cuevas Aruquipe (38) fueron condenados por el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia en el marco del juicio oral y público al que fueron sometidos por la causa que se inició el 1 de febrero de 2010, cuando la Policía Federal rescató a una adolescente de 16 años que vivía con el matrimonio en cuestión en una vivienda del barrio Moure.

Tras el debate, sobre el cual informó en exclusiva Diario Patagónico, el fiscal Horacio Arranz los acusó como coautores del delito de trata de personas, en la modalidad de acogimiento, de una menor de 18 años y solicitó para cada uno de ellos la pena de 4 años de prisión, accesorias legales y costas del juicio.

Mientras, la defensora pública María Fernández Van Raap sostuvo que la conducta de sus asistidos no era delito por la sucesión de leyes en el tiempo y pidió que fueran absueltos y señaló que en última instancia existe un error de prohibición de sus asistidos por la antijuridicidad que debía tener esta conducta, solicitando la absolución de sus pupilos en virtud del principio in dubio pro reo y por la atipicidad de la conducta.

Finalmente los jueces Nora Cabrera de Monella, Pedro José de Diego y Enrique Jorge Guanzirolli resolvieron condenar a María Eugenia Tenorio García, como autora responsable del delito de trata de persona menor de 18 años, a la pena de cuatro años de prisión a cumplir en una cárcel federal, accesorias legales y las costas del juicio.

Asimismo, condenaron a Edwind Cuevas Aruquipa como partícipe secundario del delito de trata de persona menor de 18 años, a la pena de tres años de prisión en suspenso. En su caso también se le impuso el deber de realizar 200 horas de trabajos no remunerados a favor del Estado o de una institución pública.

LA CAUSA

La causa que fue juzgada a requerimiento del fiscal de instrucción tuvo su origen en Cochabamba, Bolivia, en 2007, cuando la menor captada por García y trasladada a Comodoro Rivadavia.

La chica se había escapado de su casa porque tenía una relación conflictiva con su madre, quien la obligaba a trabajar en la cosecha de maíz y le negaba la posibilidad de ir al colegio. Era la mayor de cuatro hermanos y su padre había fallecido.

Al escaparse de su hogar conoció a García y esta le propuso trabajar para ella en Argentina. Así llegó a Comodoro Rivadavia y se encargó de cuidar a los hijos de su compatriota, pero las cosas no resultaron como se lo había propuesto y los maltratos se repitieron en el nuevo hogar.

“La mujer, quien además le ordenaba realizar las tareas domésticas, le pegaba cuando comía algún alimento que tenía prohibido”, sostuvo la parte acusadora en un fragmento del relato.

También se señaló que la nena no estaba escolarizada, se le había retenido la documentación y se encontraba en una situación de vulnerabilidad. A diario era amenazada y permanecía encerrada con llave sin libertad para entrar o salir de la casa.

La investigación se inició por la denuncia que radicó un tío de la víctima, que anotició a la Justicia Federal a partir de un llamado telefónico que recibió de la madre de la chica por parte del matrimonio que la tenía, quienes le habrían pedido dinero para costear un tratamiento médico de la menor.

A todo esto, de los informes realizados por los peritos psicológicos que trataron a la víctima surgió el rechazo de la misma por volver a Bolivia con su madre, y fue un tío de esta, que está radicado en Buenos Aires, quien se encargó de buscarla.

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