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Ayer comenzó bien y después de una gran paridad y algunas dudas hasta el tercer parcial, encontró efectividad perimetral en el último segmento, con un Santiago Scala decisivo porque fue el que comenzó a quebrar el juego.

Con Federico Aguerre ingresando de cuatro, el equipo de nuestra ciudad basó gran cantidad de sus acciones iniciales poniendo la pelota cerca del cesto, y Boca también, pero el Verde fue el que mejor defendió -además tomó algunas importantes segundas opciones (8 rebotes en ataque en los primeros 20 minutos- y así estableció las primeras diferencias.

Mantuvo esa férrea contención el Verde en el segundo cuarto, tuvo algunas chances de correr el contragolple, continuó metiendo la pelota abajo, dominó los tableros (lo dobló en rebotes 22 a 11) y, cuando el local se aproximó, tuvo algún acierto de tres, pese a que hasta ese momento no fue su principal arma. La mayor diferencia fue de 32 a 19. Boca nunca estuvo cómodo y no mostró el brillo ofensivo del martes, aunque en el final del segmento recortó y tuvo un parcial más decoroso con los libres.

El que cambió de actitud fue Boca en el tercer chico, porque le hizo forzar el juego a Comodoro y de allí todo el trámite se mezcló totalmente y bajó en calidad, y eso lo benefició, porque sobre el final pasó al frente en el marcador y generó una paridad cargada de nerviosismos para ambos.

Pero el mens-sana no se cayó en el arranque de los últimos 10, y con una defensa combinada ató a su rival y adelante disfrutó de la efectividad de Santiago Scala, que en un par de minutos pasó convertirse en goleador y a llevar a su equipo a la victoria. Y esa ráfaga del base encendió el perímetro, porque Gimnasia, utilizando una de sus grandes virtudes, le quebró con los triples.

En el final se produjeron algunas corridas cuando Ramírez Barrios quiso ir a buscar a un espectador que lo insultó.

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