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Nelson Gleadell es el intendente de la localidad de San Julián, en Santa Cruz, pero en esta oportunidad, la función política quedará de lado para pasar a ser el hijo de un malvinense, y con ese carácter se presentará en Naciones Unidas como peticionante, formando parte de una comitiva que es organizada por la Cancillería para continuar con los reclamos administrativos en torno a la soberanía argentina sobre las Islas. El encuentro se producirá el 25 de este mes en Nueva York.

Además de los derechos internacionales, tanto geográficos como históricos, Gleadell indicó que la Argentina tiene también el derecho moral “y en mi caso, como en el de otros, hasta personal para reclamar, incluido dentro de la política de estado”.
Para el intendente, esto es un quehacer diario, y desde la función tienen muy claro la importancia que significa mantener viva la memoria y el reclamo de Malvinas. Incluso, la semana pasada se puso en marcha en San Julián el Circuito Histórico de Malvinas, en donde se referencia todos los lugares, desde entidades del Estado, hasta privados o incluso hasta viviendas particulares, que durante la guerra acompañaron a los conscriptos. “Lo hicimos no sólo desde un punto de vista turístico, sino como una forma de materializar la historia, y como un elemento educativo para las generaciones actuales y futuras. Esto le da base y sustento a cada uno de los reclamos que se hace en torno a Malvinas”, sostuvo el jefe comunal.
San Julián tuvo un protagonismo muy fuerte durante el conflicto del Atlántico Sur, siendo una de las bases más importantes durante el desarrollo; allí el ruido de los motores de los aviones era una constante. Con ese sonido todos los días, y todas las noches, los habitantes se involucraban más y más en la guerra.
“Nosotros como país tenemos el reclamo legal, pero también nos toca muy de cerca el personal, por casos familiares. En mi caso será la segunda vez que viajo a Naciones Unidas, con el objetivo que le demostremos al Gobierno Británico, no al pueblo británico, sino al Gobierno que las Islas son parte de la Argentina. Mi padre cuando fue traído a San Julián, que vino junto a sus padres y hermanos, no cambió de país, solo vino al continente y se desarrollaron sin ningún tipo de inconveniente, a tal punto que mi padre fue chofer de Transportadora Patagónica en ese momento, policía de la Provincia y su hijo, yo, intendente por tercer mandato consecutivo, entonces el desarrollo  de una persona fue normal en su país, sin inconvenientes”.
La historia de Gleadell no es la única de estas características, sino que tiene otras similares y esto le da incluso más fuerza a la presentación ante el organismo internacional. Bajo la figura de peticionante en el marco del Comité Internacional de Descolonización de las Naciones Unidas se exponen estos casos.
Si bien no es la figura de intendente la que lo lleva a esta instancia, Gleadell considera que es un punto incluso que suma en la presentación, porque se demuestra que los descendientes de malvinenses no tuvieron inconvenientes de desarrollarse “dentro de Argentina, porque es mi patria. Mi padre no vino a la Argentina, siempre estuvo dentro de la Argentina, es como si mañana yo fuera a Chubut, a Tierra del Fuego o a La Quiaca… como lo marca la Constitución tenemos el derecho de transitar y desarrollarnos dentro del país y nadie lo puede impedir. Nadie le impidió a Carlos Gleadell, mi padre, desarrollarse en el continente como lo hacía en las islas. Esto es lo que tratamos de demostrar en estas presentaciones” dijo.
DEMOSTRAR QUE SIEMPRE FUERON ARGENTINAS
La primera presentación fue en junio del año 2010, y según lo relata el intendente, en ese momento fue contactado a través de Cancillería para ser parte de la comitiva que expondría.
Hay, dentro de Naciones Unidas, un fuerte respaldo al reclamo argentino, de varios países que incluso son potencia a nivel económico como Rusia o China, pero cuyas posiciones y votos no tienen el peso de países  que están dentro del Comité de Seguridad de la ONU y que son los que ganaron la guerra y  que se pueden denominar como un “voto de oro”.
“Cada vez que se lograron votos de estos países formaron parte de las Resoluciones de la ONU, pero éstas no son respetadas por el Comité de Seguridad, sino que las vetan porque no les conviene, aunque sean minoría”.
Dentro del Comité Gleadell comentó que operativamente se les brinda a los expositores un tiempo determinado en donde dan a conocer la posición. “Obviamente esto es algo que ya está acordado con Cancillería para tener un hilo conductor, para continuar con la orientación diplomática de la demanda” explicó.
En el caso del 2010 fueron acompañados por funcionarios de importancia, como el caso del entonces senador Daniel Filmus, que hoy es la autoridad de la Secretaría de Malvinas dentro de Cancillería, y que fue quien se comunicó para esta nueva comitiva.
La comitiva en esta oportunidad estará conformada además de Gleadell, por otro expositor que es Alejandro Beth, que nació en suelo malvinense y que actualmente reside en Córdoba, desde el año 1984.
“Nuestro argumento es demostrar que las Malvinas son parte de la Argentina además de por hechos históricos, geográficos  y legales, también por vivencias familiares. Creemos que es un argumento muy fuerte, y hay que hacer los reclamos con esto de manera constante y periódica”.
El 25 de junio será una nueva instancia de presentación del Gobierno argentino ante el Comité de la ONU. Un hijo de malvinense, entre otros, tendrá la enorme responsabilidad de argumentar los lazos que unen a las Malvinas con el continente y el por qué las Malvinas son y serán argentinas.
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