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Ciencias Naturales es la Facultad que más investiga, por la propia esencia de las carreras que dicta, netamente vinculadas al trabajo de laboratorio. Luego le siguen Humanidades y Ciencias Sociales; Ingeniería y Ciencias Económicas, según los registros de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la UNPSJB. De esa forma, la casa de estudios con sedes en las principales ciudades de Chubut, con Comodoro Rivadavia a la cabeza, sigue creciendo en la producción de conocimiento. Esto pese a que los recursos financieros que se otorgan a nivel nacional para investigar son insuficientes, más allá de que se duplicaron en la última década.

“La Saladita”, “El sistema de administración de justicia”, “Hongos patógenos” y “El teatro y la intertextualidad” son algunas de las temáticas que estudia la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Lo hace a través de los proyectos de investigación que coordina la Secretaría de Ciencia y Técnica, con el objetivo de realizar aportes a la sociedad en general.

Según pudo confirmar Diario Patagónico en la actualidad son 54 los proyectos en ejecución, mientras se avanza en la aceptación de otras 80 propuestas de investigación que se reparten en todas las sedes e incluyen a las facultades de Humanidades y Ciencias Sociales (19), Ingeniería (12), Ciencias Económicas (2) y Ciencias Naturales (21), mientras que no hay registros sobre investigaciones en la Facultad de Ciencias Jurídicas.

Para Martha Antonio, directora del área de Ciencia y Técnica, el hecho de que Ciencias Naturales, con Biología a la cabeza, lidere el número de investigaciones tiene una explicación lógica. “Biología tiene la mayor masa crítica porque son todos biólogos, profesores, bioquímicos y farmacéuticos. Es una carrera que tiene distintas gamas y hace 30 años que están investigando”, señaló. Y recordó también que la investigación y el trabajo en laboratorios es parte esencial de Ciencias Naturales.

Como contrapartida, en Abogacía los proyectos de investigación son casi nulos, en virtud de que a diferencia de Naturales se basa en doctrinas y leyes establecidas y a la vez es una carrera nueva.

Sin embargo, más allá de las facultades el relevamiento realizado permitió saber que en la Universidad son amplias las líneas de investigación. “La valoración de los proyectos es muy buena, esto queda reflejado en los resultados que se obtienen de las evaluaciones externas que se realizan de los proyectos”, explicó Carlos de Marziani, secretario de Ciencia y Técnica al ser consultado por los mismos.

“La gran mayoría de ellos atienden problemáticas de alcance regional, nacional y muchas con excelente nivel de aspectos a nivel internacional. Poco a poco se observa que los grupos de investigación de la Universidad se van consolidando en sus áreas y que les permite acceder a financiamiento externo compitiendo con grupos reconocidos a nivel nacional”, agregó.

Así se pueden encontrar proyectos de Agronomía; Antropología, Sociología y Ciencias Políticas; Artes; Biología; Ciencias de la Tierra, el Mar y la Atmósfera; Derecho y Jurisprudencia; Economía, Administración y Contabilidad. También de Educación; Filosofía; Física, Astronomía y Geofísica; Historia y Geografía; Ingeniería; Literatura y Lingüística; Comunicación Social; Matemática; Medicina, Odontología y Ciencias de la Salud; Psicología; Química, Bioquímica y Farmacia.

UN ESTUDIO SOCIAL

La profesora en Historia y magíster en Investigación Científica, Alejandra Coicaud, es una de las tantas profesionales que se encuentra desarrollando una investigación. En su caso es la directora del proyecto “Las experiencias de hacer otra economía. Estudio de caso la feria ‘La Saladita’ en Comodoro Rivadavia”.

Según contó, la idea del proyecto surgió hace dos años. “Fuimos a caminar, a comprar a la feria y nos encontramos con personas muy agradables. Pasado un tiempo nos dijeron ‘podrían trabajar sobre La Saladita’. Y así surgió el proyecto”, contó a Diario Patagónico.

“Buscamos describir y analizar las experiencias de los feriantes en el contexto de hacer otra economía en el barrio Quirno Costa. Hemos podido acceder a información por parte de ellos, del Estado y de los diarios. No hemos tenido problemas”, agregó.

Y resumió lo que han visto durante su estudio. “Los feriantes organizan su espacio y no pertenecen a los sectores de élite, sino a los más vulnerables que hoy tienen trabajo, mañana no, o quizás lo tuvieron. Tienen una ayuda y logran hacerse de algún dinero, alguna historia para su propia experiencia de vida. Entonces la organización da como resultado mecanismos de cooperación, solidaridad entre ellos, donde hay muchos extranjeros, argentinos y comodorenses”.

En su trabajo, Coicaud está acompañada por la contadora Silvya Bucci como codirectora. También por el antropólogo Hugo Pérez Ruiz y dos estudiantes de Ciencias Políticas, Marisol Solana y Alejandra Bustos, y espera llegar a su etapa de conclusiones en alrededor un año.

BENEFICIOS Y

DIFICULTADES

Claro que no todos los proyectos en ejecución suelen llegar a su finalización. Esto ocurre por diferentes motivos que van desde el presupuesto a dificultades con el objetivo, modificaciones de la Unidad Ejecutora; es decir de quienes participan, hasta problemas de salud del director o los investigadores.

Las que sí llegan a su fin suelen ser publicadas en revistas académicas nacionales y extranjeras, y expuestas en congresos, como en el caso de Oscar Pérez de la Torre, un investigador de la sede Trelew, licenciado en Ciencias Biológicas.

En su caso, trabaja sobre un proyecto titulado “Flora liquénica de la provincia del Chubut”, el cual lo llevará a tierras ecuatorianas para presentarse en el XII Encuentro del Grupo Latinoamericano de Liquenólogos que se realizará en Quito, entre el 23 y 27 de noviembre.

Según contó a Diario Patagónico, su acercamiento a estos organismos constituidos por un alga y un hongo que viven en asociación simbiótica comenzó en su época de estudiante en la Universidad de Buenos Aires y lo ha llevado a recibir numerosas distinciones, entre ellas del International Biographical Centre de Cambridge, Inglaterra, y publicar en dos oportunidades a través del Fondo Editorial Provincial, de la Secretaría de Cultura del Chubut.

Una de estas publicaciones fue la base para el nuevo proyecto, con el cual pretende ahondar en la temática. “A pesar de que existe abundante bibliografía sobre los líquenes en otros idiomas, son escasos los trabajos en castellano. La flora liquénica de nuestro país está escasamente estudiada, con grandes períodos sin la realización de investigaciones y con amplias regiones en las cuales no se conoce su distribución”, explicó.

“En este caso, en la primera etapa del proyecto se pondrá al día el listado de líquenes citados para el Chubut, llevándolo a nivel específico, con lo cual se obtendrá un inventario actualizado y completo de la flora liquénica. Posteriormente se confeccionarán mapas de distribución de las distintas especies citadas, se elaborarán bases de datos bibliográficos y se implementará un programa computacional para su determinación, el cual contará con descripciones y fotos de los mismos”, agregó sobre el proyecto que estudia estos organismos, que pueden ser usados para la tinción de tejidos en la elaboración artesanal, la industria de cosméticos y perfumes, alimentos e incluso en la medicina y homeopatía.

Esta no es la única temática estudiada por Pérez de la Torre, quien trabajó además sobre la “Evaluación del estado actual de la Laguna Cacique Chiquichano, Trelew, Chubut”.

El proyecto tiene el aval de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Chubut, y busca poder actualizar la información sobre este espacio “e intentar producir una imagen actual y pormenorizada del estado de la misma, tanto desde los aspectos biológicos, geológicos, físico-químicos y socioculturales”. Sin embargo, se encuentra parado por falta de financiamiento.

Esta es una realidad que le toca vivir a muchos investigadores. Es que históricamente a nivel nacional el presupuesto para las investigaciones ha sido escaso, algo que saben desde la casa de estudios regional. “Las (universidades) privadas no investigan en ciencias básicas ni problemáticas específicas. Lo hace el Estado y el presupuesto ha sido realmente escaso en relación a las posibilidades y la demanda”, explicó una fuente vinculada a la temática, quien pidió reguardar su nombre.

“Si bien en estos últimos diez años se han cambiado las políticas y ha mejorado la educación pública, es escaso porque casi el cien por ciento de la investigación los docentes la hacen de manera gratuita, con la misma dedicación docente”, agregó esa fuente. Y valoró la imagen de la universidad y sus investigadores, ya que “como contrapartida la investigación ha ido aumentado, lo cual habla de un fenómeno inédito en América Latina. Falta mucho, pero se ha mejorado”, señaló.

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