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El accidente se registró durante la madrugada de ayer en la calle Alvaro Barros. El conductor de un Toyota Corolla habría esquivado, presuntamente a alta velocidad, una batea que estaba en la calzada. Al perder el control impactó contra un coche estacionado y lo empujó contra el frente de un domicilio. También generó una gran pérdida de gas al destrozar el nicho. El test que le practicaron arrojó 1,68 gramos de alcohol por litro de sangre y estuvo demorado por unas horas en la Comisaría Mosconi.

El frente de una vivienda destruido, lo mismo que un automóvil que se hallaba estacionado, fue el saldo de un choque protagonizado ayer a la madrugada en el barrio Mosconi por un conductor alcoholizado. El automóvil al que chocó traspasó uno de los ventanales de la habitación donde suele dormir uno de los integrantes de la familia Bermond, quienes de casualidad no se encontraban en la casa a la hora en que se produjo el accidente.

De acuerdo a la información recolectada por El Patagónico, el choque se produjo a las 5:20 sobre la avenida Alvaros Barros 35, a pocos metros del Destacamento 3 de Bomberos Voluntarios y del edificio SUPeH.

El conductor del Toyota Corolla –dominio MAZ 197— identificado por la policía como Claudio Quelín circulaba por esa angosta calle de doble mano en sentido al complejo habitacional El Marquesado. El automovilista viajaba sin acompañantes.

Se presume que se desplazaba a gran velocidad y que al esquivar una batea que se hallaba sobre la calle salió descontrolado hacia su derecha y se estrelló contra el frente de un Fiat Palio -JNC 284- al que arrastró hasta introducirlo en el interior de la planta baja del inmueble propiedad de Leandro Bermond.

El conductor del Palio e inquilino del lugar, Darío Boffi, relató que se encontraba en una torre de un yacimiento petrolero trabajando cuando recibió el llamado de que «un auto había chocado el mío y lo había metido adentro de la casa».

El damnificado alquila en la planta alta y su auto estaba estacionado frente a la vivienda. En opinión de Boffi, el conductor del Toyota «aparentemente esquivó aquel contenedor, venía al caño para levantar el auto, ensartarlo contra la pared, meterlo adentro y seguir», apuntó.

«SI HABIA ALGUIEN LO MATABA»

La violencia del choque hizo que el Palio se introdujera por completo en el domicilio afectado, traspasando toda la estructura metálica de la puerta y ventanas, además las paredes de hormigón. Adentro causó innumerables roturas en muebles y electrodomésticos.

A la hora del accidente los propietarios no se encontraban. Por esa razón, no hubo que lamentar heridos. «Decí que no estaba él (propietario) y estaba mi auto acá, sino era peor. Mi amigo no estaba y la cama estaba pegada a la pared. Si había alguien lo mataba», reflexionó el trabajador petrolero.

Además de la intervención de la policía de la Comisaría Mosconi tuvo que concurrir una cuadrilla de la empresa Camuzzi, debido a que terminó destrozado el nicho de gas y se generó una gran pérdida de ese fluido.

«Seguramente alguna demanda civil voy a hacer porque estaba alcoholizado, y no creo que el seguro de él me arregle el auto», anticipó Boffi.

El test de alcoholemia practicado al automovilista arrojó 1,68 gramos de alcohol por litro de sangre, es decir el triple de lo permitido, y estuvo demorado algunas horas en la comisaría. Su vehículo que terminó destrozado y quedó secuestrado en el corralón policial a disposición del juzgado municipal de Faltas.

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