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En el acto conclusivo de su viaje por Sudamérica, Francisco habló a decenas de miles de jóvenes concentrados en esta rivera del río Paraguay. «Hagan lío», les exhortó, «pero ayuden a organizar y arreglar. Organícenlo bien».

Francisco invitó a vivir «con esperanza y fortaleza» y no «cansados y con cara de aburridos» a los miles de jóvenes católicos reunidos en la costanera de Asunción, y les pidió que «recen por tantos chicos y chicas que no tienen la gracia» de haber conocido a Jesús, al finalizar su gira por Ecuador, Bolivia y Paraguay.

El papa apeló a las Bienaventuranzas de San Mateo -capítulo V de la Biblia- para alentar a la juventud a tener «un corazón libre» y les recordó luego que Dios es «fortaleza» y que «hace falta sacrificio y andar contra corriente».

El Evangelio, señaló, «no dice felices los ricos, lo que tienen plata» sino «los que tienen alma de pobres»; no dice que serán felices «los que la pasan bien» sino «los que tienen la capacidad de afligirse por los demás».

Un fuerte y prolongado «No» respondió al «me tengo que ir» de Francisco, quien fue en ese momento volvió a aconsejar a los jóvenes que «hagan lío» pero les pidió que luego «ayuden a organizar y arreglar» lo que hicieron.

El pontífice explicó que no leyó el texto que había preparado para la ocasión «porque los discursos son aburridos», y que se lo dejó al obispo encargado de la juventud «para que lo publique».

El encuentro culminó con el habitual pedido «recen por mí» y con una oración del Papa, que luego emprenderá el regreso para retomar su misión en el Vaticano.

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