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Los operativos dispuestos para brindar seguridad a choferes y pasajeros del transporte público evitó que se registraran daños y ataques contra los colectivos como los que protagonizaron el fin de semana anterior a la salida de los boliches jóvenes alcoholizados a bordo de unidades de las líneas que comunican el centro con la zona norte. Los efectivos policiales identificaron a pasajeros, hicieron descender a aquellos en estado de ebriedad y efectuaron seguimientos en patrulleros.

Durante el fin de semana los colectivos de la zona norte contaron con custodia policial y no se registraron disturbios. La semana anterior habían sido dañadas tres unidades.
Los reiterados ataques que sufrieron la semana pasada tres unidades del servicio de transporte urbano y que llevó a los choferes a paralizar el servicio durante toda la mañana durante el domingo 12 en reclamo de seguridad, tuvo hasta el momento una respuesta efectiva a partir de los operativos dispuestos por la Unidad Regional de Policía.

El coordinador de la empresa Patagonia Argentina, Gregorio Panasiuk, confirmó a El Patagónico que tanto el sábado como ayer no se registraron atentados contra las unidades de transporte.
En las distintas paradas de la zona céntrica había presencia de efectivos policiales, quienes además efectuaron recorridas en el interior de los colectivos. Si detectaban a un pasajero alcoholizado lo hacían descender.

Además, los patrulleros de las distintas jurisdicciones de la zona norte realizaron un seguimiento ante eventuales inconvenientes. De esa forma, la presencia policial garantizó un normal funcionamiento del servicio.

Hay que recordar que entre el 9 y el 12 de este mes tres transportes fueron atacados y sufrieron importantes daños de cristales, plafones de luz y butacas por grupos de inadaptados que viajaban alcoholizados.

Durante la madrugada del feriado del 9 de julio un colectivo de la línea 13, que recorre desde la zona céntrica hasta el barrio Standart en Kilómetro 8, fue destrozada por individuos que no abonaron el boleto y que por simple razón de causar daño rompieron vidrios, espejos y butacas. Incluso una pasajera se descompuso por sentir olor a marihuana.

Dos días después, durante la madrugada del sábado 11, sufrieron atentados otras dos unidades, el colectivo 73 -línea Standart-Palazzo- y el colectivo 62 -directo Ciudadela-. Los protagonistas de los desmanes, que en su mayoría habían concurrido a boliches céntricos, protagonizaron una pelea arriba del primer transporte y rompieron
un cristal. En el otro coche causaron disturbios y el chofer se dirigió directamente a la Comisaría Mosconi para refugiarse de los agresores.

A partir de esos ataques, los trabajadores decidieron paralizar el servicio el domingo 12 en repudio a los ataques y en coordinación entre la Municipalidad y la Unidad Regional de Policía se dispusieron estos operativos preventivos.

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