Compartir

La colectividad galesa en esta ciudad celebró ayer el 150º aniversario de la llegada del Mimosa, el barco que trajo a sus antepasados a Chubut. El acto se desarrolló en la plazoleta ubicada en Rivadavia y España, que rinde homenaje a los colonos y contó con las presencias de concejales y secretarios municipales.

Durante los discursos se reconoció la importancia de mantener las tradiciones y los valores de quienes llegaron en busca de libertad y trabajo a esta parte del mundo.

Luego del izamiento de la Bandera Nacional y de que se entonaran el himno argentino y el galés, el padre Mario ofició una invocación religiosa en la que se refirió al “éxodo como camino a la libertad” que emprendieron en 1865 esos primeros 153 galeses que desembarcaron en Chubut.

Los niños de la Asociación San David, ataviados con la vestimenta típica, dejaron un ramo de flores en memoria de sus abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, que 150 años atrás llegaban a Puerto Madryn.

El valor de la ofrenda floral fue destinado a la Parroquia del barrio Stella Maris, por lo que la hermana Caty se mostró sumamente emocionada por el aporte.

Los concejales Pablo Luque y Viviana Navarro entregaron entonces un presente a Liliana Freeman, presidente de la Asociación San David, quien continuaría con el discurso central de la ceremonia.

Celebrar con una tradición

Freeman comenzó refiriéndose al “largo tiempo transcurrido desde que aquellos valientes colonos vencieron la inmensidad del mar y la adversidad del clima” y se instalaron en la Patagonia. La presidente de la colectividad agradeció entonces por la posibilidad que se les brindó a ellos y a sus descendientes para poder mantener su idioma, religión y tradiciones.

Recordó que los primeros colonos tuvieron “su espíritu fortalecido por la Biblia, que para muchos fue el pan de cada día, donde hallaron fuerza y la energía para enfrentar las adversidades”.

También aludió a la convivencia pacífica y el aprendizaje recíproco con los tehuelches, el pueblo originario de la zona e hizo hincapié en la cultura que le legaron sus ancestros, especialmente el amor por el canto y la danza.

“Es una tradición que en toda reunión donde nos congregamos practiquemos esta ceremonia del canto porque está en nuestra sangre al igual que la poesía porque ambos significan alegría que nos reconforta el alma”, rescató Freeman.

En sus palabras, encontró lugar para la esperanza y la confianza en que las generaciones futuras -o “el semillero”, como lo mencionó- sigan manteniendo esas costumbres que se visualizan en una identidad particular del legado galés en Chubut.

Entonces, entonó una dulce canción galesa, un “humilde homenaje en nombre propio y de quienes integran la colectividad”, apuntó la presidente de la Asociación.

“150 años maravillosos”

A continuación, el secretario de Cultura de la Municipalidad Daniel Vleminchx se refirió a la fecha, que marca “150 años maravillosos” y “de construcción colectiva”, según indicó.

Música, costumbres, iglesias, escuelas, poblaciones, sistemas de riego, fueron algunos de los aportes que rescató el funcionario al hablar de los galeses en Chubut. Y consideró que en ese legado “se encuentran los valores para seguir construyendo una sociedad mejor”.

Para finalizar, el coro de niños y adultos de la Asociación San David entonó un himno tradicional tanto en galés como en español, presentación que dio el broche de oro a este acto.

Compartir