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Como un portón asegurado con doble tranca, el ícono de reserva de Windows 10, anclado en la barra de tareas, comienza desde hoy, de forma gradual, a franquear el umbral del nuevo sistema operativo. Lo podrán descargar de forma gratuita durante todo un año, aquellos que posean una licencia original de las últimas dos versiones. La proyección de la empresa es que para 2017 haya 1.000 millones de dispositivos con este software.
Con este nuevo cerebro que coordina las abstracciones informáticas, Microsoft se trazó como meta eliminar las enmarañadas contraseñas. Así surgió Hello, una nueva forma de autenticación de usuario, en donde uno mismo es la palabra clave, ya que aprovecha la detección biométrica para validar el ingreso al sistema operativo (SO).
Para que la identificación se cumpla, habrá que disponer una cámara 3D, lector de iris o de huellas digitales, que algunos modelos de notebook traerán de fábrica. Y si hay varios aparatos vinculados, mediante una cuenta Microsoft Passport, se podrá ingresar sin necesidad de claves.
“Windows 10 constituye una gran apertura para que los usuarios se enamoren de él. Hay mucha tecnología puesta en este software y también algunos cambios que los propios usuarios fueron solicitando a través del programa de Windows Insider. Es un sistema familiar, que no tiene una gran curva de aprendizaje. Y como ocurrió con el XP, creemos que lo van a adoptar de inmediato”, señala Gabriel Gordon, director de Windows para Argentina.
Lo concreto es que tras algunas contradicciones –en un principio las copias piratas estaban incluidas dentro de la promoción– los usuarios de versiones originales de Windows 7, 8 y 8.1 lo podrán obtener sin costo. Quienes recibieron un ícono de reserva, tendrán hasta el 29 de julio de 2016 para actualizar sus equipos gratis. Aquellos que tengan una versión anterior, deberán adquirir una licencia que ronda los cien dólares.
Para controlar la demanda, la descarga se realizará por etapas. “En orden de prioridad, los primeros en recibirla serán los usuarios de Windows Insider y quienes hicieron la reserva mediante el ícono del Escritorio. La intención es que en 2 años más haya 1.000 millones de dispositivos que tengan el sistema instalado. Antes de fin de año será el turno de Windows Mobile y finalmente aquellos que tengan la Xbox One”, resume Gordon.
Lo interesante es que Windows 10 tiene los mismos requerimientos de hardware que las versiones 7, 8 y 8.1. Lo que implica que si una máquina funciona con ellos, debería soportar el 10. “Las mejoras en el rendimiento permitirán que equipos que corrían en las versiones indicadas podrán ahora funcionar más rápido”, apunta Gordon.
Para acortar terreno sobre sus competidores móviles (Google y Apple), Microsoft le saca punta al concepto de máxima inclusión. Su finalidad es cubrir la mayor cantidad de pantallas con un mismo software. La estrategia es extender la popularidad de su SO de Escritorio a otras plataformas donde no consigue hacer pie. Así, uno puede dejar el juego en Xbox One y desde el mismo punto, retomarlo desde el teléfono, la computadora, una tableta, o viceversa.
Para demostrar que este SO es el resultado de una evolución tecnológica, muchas de las características que hoy integra Windows 10 ya han vestido a otras generaciones. Una de las más esperadas es el botón de inicio, que vuelve totalmente renovado. Además de acceder a los programas más habituales, se le integra una columna de mosaicos que permite expandir la pantalla con toda la información que hay en los diferentes cuadrados.
Y si de comodidades se trata, junto al menú de Inicio hay un ícono que esconde un potente motor de búsquedas capaz de rastrear archivos internos o extender su exploración a Internet. Otra modificación esperada (llamado Task view) habilita y administrar diferentes escritorios virtuales.
Con la firme convicción de recobrar el cetro que hoy se disputan Chrome y Firefox, el Internet Explorer pasará a retiro y su banca la ocupará Edge, un navegador aggiornado a los tiempo cibernéticos, que puede tomar notas, escribir y subrayar cosas directamente sobre la página, como si fuera una paleta, una función que no tiene ningún otro navegador en el mercado.
Uno de los puntos que genera más polémicas son las actualizaciones automáticas. Antes, uno podía elegir si quería instalarlas y en qué momento. Ahora son obligatorias. Además de mejorar la seguridad sumarán nuevos programas y productos gratuitos.

Clarín.

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