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Hace dos años que Juan Carlos Sánchez vive un calvario con dos hermanos constructores que lo habrían estafado y además le ocupan uno de sus departamentos situado detrás de su domicilio en la calle Malvinas 1.932 de Rada Tilly. Como si fuera poco, el hombre ayer fue golpeado y radicó la nueva denuncia en la comisaría local.
El drama comenzó en 2013 cuando el hombre decidió remodelar la casa que implicaba cambiar pisos, ventanas y realizar ampliaciones. Para ello, se contactó con “esta empresa que dice ser una constructora y para nosotros es una empresa destructora».

El caso es que mediante un contrato se estipuló que desde los meses de agosto a octubre de ese año tenían que estar las remodelaciones terminadas. Mientras se efectuaba esa obra, firmó otro contrato para construir dos departamentos en el patio del fondo del inmueble.

De esos contratos «había levantadas cuatro paredes de las cuales una la tiró el viento porque nunca hicieron las columnas. Entre esta obra y la de los departamentos se pagó alrededor de $600.000”, precisó el damnificado.

Desde ese momento «nosotros empezamos a apretarlos con cartas documentos e intimarlos para que terminen la obra, y comenzó una escalada de violencia que termina hoy (por ayer) a la mañana cuando una vecina me indica que estaban con su camioneta sacando materiales de mi patio para llevarse a una obra».

Entonces, «me voy a buscarlos al último lugar donde yo los había visto trabajando a esta gente y encuentro la camioneta y la fotografío con mis materiales arriba. Me corren, abren la puerta del auto y me pegan una patada en las costillas y me escapo con el auto”, describió.

El hombre dijo que «es imposible vivir así y temo por la vida mía y de mi familia porque están viviendo en un departamento mío en el fondo de este terreno».

NO SE QUIEREN IR

Juan Carlos aclaró que en principio les prestó el departamento para los albañiles y «ellos pusieron su familia con una mujer y su hija de dos años, y por lo tanto no se los puede sacar». Los hermanos caradura son oriundos de Buenos Aires y se movilizan en una camioneta Toyota.

«Esto rebalsó el vaso y estoy moviéndome porque los tiempos de la justicia son muy largos. No puedo seguir conviviendo con esta gente. Que la ciudadanía tome conciencia de qué tipo de gente está alrededor; están trabajando en otras obras y que averigüen sus antecedentes. Dicen que son conocidos de grandes constructores”, sostuvo Sánchez.

Por su parte, su hija Andrea firmó un contrato en mayo de 2013 para construir una casa en los 212 lotes ubicados frente al circuito de motocross y tampoco le construyeron. «Nosotros fuimos pagando la obra de una casa de 150 metros cuadrados, se les abonó cerca de $700.000 con la ilusión de tener la casa ya pagada y nunca arrancaron”, aseguró la mujer.

«Ese dinero no se va a recuperar pero queremos vivir en paz de nuevo. Estamos prisioneros en tu propia casa. Hace un año que no tenemos vida normal, mi mamá cocina en un dormitorio arriba con un anafe eléctrico», graficó Andrea.

Fuente: El Patagónico

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