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Pese a que el comerciante le entregó todo el dinero, un delincuente que ingresó el sábado a las 20:30 a una feria de verduras y carnicería de Kennedy al 2.500, efectuó un disparo intimidatorio al suelo. «No hacía falta, si yo ya le había dado todo», afirmó la víctima.

El sábado a las 20:30 un solitario delincuente ingresó a una feria de verduras y carnicería ubicada en Kennedy al 2.500 del barrio Pueyrredón. El asaltante sacó a relucir un arma de fuego y le exigió la entrega de la recaudación al comerciante, oriundo de Bolivia, quien no ofreció resistencia.

Sin embargo, el delincuente que se mostraba sumamente exaltado disparó contra el piso, entre los cajones de tomates cherrys y botellas de gaseosas. «No hacía falta, si yo ya le había dado todo», le relató la víctima.

El delincuente se llevó toda la recaudación del día que ascendía a unos 4 mil pesos. El comerciante en definitiva terminó trabajando todo el sábado para que la delincuencia se llevase el fruto de su labor.

Para el carnicero es simple: hay que endurecer las penas. De todas maneras, cree que nada cambiará la situación. Es que no es la primera vez que le roban en su local. En el caso tomaron intervención la Seccional Tercera y la Policía Científica.

PREOCUPA LA VIOLENCIA

La violencia que los delincuentes están empleando en los últimos asaltos sorprende a los investigadores.
Es que el terror que emplean contra las víctimas, es uno de los denominadores comunes de los robos en la última semana.

El miércoles último en Rada Tilly una pareja roció con nafta, golpeó y cortó a una mujer de avanzada edad en una «entradera» a una vivienda.

Ese mismo día a la noche, en el barrio San Martín a otro anciano los delincuentes lo acuchillaron para robarle un televisor.

El sábado a la madrugada en el Quirno Costa a un anciano le asestaron dos puñaladas durante un asalto a su vivienda. Uno de los puntazos le comprometió un pulmón.

Ayer a la mañana, otro hombre fue apuñalado en medio de un robo en la calle cuando esperaba el colectivo. Le pidieron la billetera y al no entregarla le asestaron un corte en la cintura. Fuente el patagonico

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