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Violaciones, abusos sexuales, manoseos y diferentes atropellos a las mujeres son las denuncias que exhibe el documental «Campo de batalla, cuerpo de mujer», el cual se presentó ayer en el Espacio INCCA Km 1810 del Cine Teatro español, y mañana llegará a la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco en forma de ponencia.
El trabajo fue realizado por las investigadoras Lizel Tornay y Victoria Alvarez, integrantes del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la Universidad de Buenos Aires (UBA), quienes trabajaron junto al director cinematográfico Fernando Alvarez, para dar vida a estos testimonios que durante muchos años estuvieron casi «naturalizados», algo que a través del lenguaje audiovisual pretenden cambiar.

Así lo explicaron Tornay y Alvarez a El Patagónico, horas antes de la proyección que se realizó en el Cine Teatro Español donde lugar también se desarrolló un debate.

«Es un tema del que se ha hablado muy poco, y que ahora se ha empezado a visibilizar. Nosotros veíamos que la violación, el robo de bebés y el robo de inmuebles fueron los únicos delitos que no quedaron dentro de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Era algo que se podía seguir juzgando y no se siguió, pero cuando empezamos con este tema ya había algunas mujeres que se habían empezado a reunir para que se juzgue como un delito autónomo», resumió Alvarez.

«Entonces fuimos encontrando que hubo denuncias de violencia de género, incluso desde principio de la dictadura e incluso en el informe de la CONADEP (Comisión Nacional Sobre la Desaparición de Personas). Sin embargo, no habían sido denunciadas como tales», agregó la historiadora al recordar los inicios de la investigación.

RECUPERAR VOCES

«Campo de batalla, cuerpo de mujer» demandó dos años de investigación y la recuperación de dieciocho testimonios: un hombre que fue testigo y diecisiete mujeres de Buenos Aires, La Plata, Santa Fe, Tucumán, Mendoza, Córdoba, Santiago del Estero, entre otras ciudades, que tuvieron que revivir aquellos horrorosos momentos en diferentes centros de detención.

El proceso fue complejo, ya que es un tema que ellas habían querido hablar en su momento, pero nunca las habían escuchado, tal como afirma Alvarez: «queríamos que hagan lo que no habían podido hacer».

Sin embargo, pese a las dificultades, y gracias a la colaboración de estas «luchadoras», se pudo avanzar y «habilitar la discusión y el desarrollo del tema», llegando a lugares que fueron emblemas de esta oscura época.
Es que el documental, que mañana se presentará en forma de ponencia en las XV Jornadas Nacionales Interescuelas en la sede Comodoro Rivadavia de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, fue presentado en el ex centro de detención El Olimpo y en el Museo Nacional de la Memoria de Santiago de Chile.
«La idea fue dar un panorama amplio. Tratamos de buscar la resistencia, porque no buscamos mostrar una película con víctimas, sino de mujeres que habían resistido en lo peor de la condición», señaló Tornay, quien visitó esta ciudad por primera vez en 2006, cuando presentó la película «Compañeras reinas», un documental que recupera las historias de las reinas del trabajo durante el gobierno peronista.

Es que ella considera fundamental «darle un nombre específico» a la problemática «y dejar que ese delito esté subsumido dentro del delito de tortura» ya que así se le da «una identidad a una violencia ejercida contra las mujeres».

«Tener esa identidad implica tener una consideración y no naturalizarlo», afirma la investigadora sobre esta realidad que hasta hoy sólo tiene a seis condenados y múltiples procesados.

Por lo pronto la película se puede ver en salas de cine del Espacio INCAA, y se espera que pronto pueda desembarcar en Uruguay, tras proyectarse en Brasil y Chile.

Las autoras también abren el abanico e invitan a escuelas y otras instituciones a solicitar las autorizaciones correspondientes para su difusión a través de su fan page en Facebook, y así seguir recuperando la voz de quienes alguna vez no la tuvieron.

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