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El periodista de Fútbol Para Todos y panelista de Intratables, presentó ante más de 50 personas su libro «Todos contra Branca, Branca contra todos». Se refirió al periodismo militante, las cadenas nacionales y la grieta política que existe en el país. Durante la jornada también se realizaron talleres y presentaciones de publicaciones alternativas a las del mercado tradicional con una importante participación de público.

Desde las primeras horas de la mañana de ayer hasta la noche, cuando se presentaron dos obras de teatro, el encuentro de rock y poesía «Alto hospicio» y la Milonga, tanto el Centro de Información Pública como el Centro Cultural tuvieron una agitada agenda, en lo que representó la segunda jornada de la Feria del Libro y las Artes, que organiza la Municipalidad de Comodoro Rivadavia.

Las actividades comenzaron a las 10, con la presentación del libro «Un tobogán de bufanda» de Cecilia Glanzmann, que contó con la participación de alumnos. Es que estudiantes de todas las edades, durante toda la jornada participaron de las diversas actividades, en el caso de los de Primaria llevados por sus escuelas, y los adolescentes yendo por cuenta propia, principalmente en horas de la tarde cuando aprovecharon el tradicional paseo del viernes, ya un clásico de la ciudad.

Así visitaron los diferentes stands de editoriales y librerías en el Centro Cultural y los puestos de artesanos en el Centro de Información Pública. También algunos se animaron a participar de la presentación que efectuó el periodista Diego Brancatelli, quien cubre el campo de juego en las transmisiones de Fútbol Para Todos y es panelista del programa televisivo «Intratables».

Ayer presentó su libro «Todos contra Branca, Branca contra todos». Fiel a su estilo y a su discurso oficialista se refirió a las confrontaciones que protagoniza en el TV y la radio, haciendo énfasis en diversos conceptos: entre ellos el periodismo militante al cual defendió, sentenciando que la militancia está más allá de cualquier profesión; las cadenas nacionales y la grieta política que existe en el país, apuntando contra el «macrismo», el Frente Renovador y el grupo Clarín.

Según explicó esta fue la primera presentación del libro que realizó fuera de provincia de Buenos Aires. La misma convocó a cerca de 50 personas, muchos de ellos adherentes al Frente Para la Victoria, y durante su desarrollo Brancatelli se mostró distendido, criticó a la oposición y defendió sus principios.

MUCHO MAS ALLA DE LO TRADICIONAL

La Feria del libro fue ayer mucho más. También hubo espacio para aquellos escritores, librerías y editoriales que están afuera del circuito comercial. Uno de estos fue «Orillas casa de libros», una librería móvil que nació en una plaza y que luego se fue expandiendo a las diversas ferias que se realizan en el país con contenidos sociales y alternativos.

«No trabajamos con grandes editoriales ni best sellers, ni nada de eso. Hace ocho años que estamos y nos dedicamos a ferias. Tenemos mucho de sociales, filosofía, estudios sobre el fracking, anarquismo, social, política nacional y narrativa», explicó Diego Ravena, que participa por segundo año consecutivo y «comenzó vendiendo con un paño en la calle, cargando la bicicleta con libros», recordó.

En diagonal a su puesto también estuvo ayer, Maxwel Leites, quien escribió «40 Cartas, 40 decisiones», un libro de motivación según explicó, el cual escribió tras un accidente que casi le cuesta la vida.

«Yo padecí un accidente en el que me aplastaron 4.000 kilos y fue una prueba de fe. Yo era capellán de una ONG y todo lo que yo enseñaba se me volvía en mi contra, pero tomé una decisión personal de no aceptarlo y una de las cosas para mantener mi mente ocupada fue escribir, y eso me salvó la vida», explicó el autor, quien fue aplastado por un autoelevador, accidente que le costó más de tres años de recuperación, según explicó.

Mientras en el Centro Cultural continuaba la conferencia de Brancatelli, en el Centro de Información Pública se realizó la presentación del libro «Las putas no van al cielo» de Cristina Merelli, editado por Vela al Viento Ediciones Patagónicas.

De manera original, ante los presentes su autora brindó una sencilla obra de teatro, cómica y cruda sobre una joven que prácticamente era usada como mercancía por su padre, quizás en paralelismo a la temática de su obra, la cual escribió hace más de 10 años.

«Trata de una prostituta que vivió en Puerto Santa Cruz, y es la vida de ella desde los 15 años hasta que muere en la cárcel. Se sitúa en el 20, y tiene que ver con su vida en el prostíbulo, sus hijos que murieron, las chicas que venían en los barcos, y todo lo que conlleva la prostitución», explicó a El Patagónico la autora.
Así las actividades continuaron hasta la noche, con la milonga y las obras de teatro, la poseía de Cristian Aliaga y de Andrés Cursaro, y la música de «Titin» Naves, que le dieron el cierre a esta segunda jornada.

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