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El padre de un estudiante al que ayer a las 13:45 lo asaltaron dos delincuentes en el barrio José Fuchs, salió en busca de los ladrones ni bien el chico le comentó lo que había ocurrido. A partir de las descripciones encontró a uno de los sospechosos que tenía un característico corte en el rostro. Bajó del auto y le propinó una paliza para luego entregárselo a la policía de la Seccional Tercera. El teléfono no apareció.

El hombre está orgulloso de su hijo por lo buen estudiante que es. Cursa el último año de la Escuela Técnica 749. Las calificaciones de 9 y 10 que su hijo trajo a la casa, se las premió con la compra de un teléfono celular de última tecnología.

El joven viajará el sábado a Mendoza por una gira de estudios y no tenía un buen teléfono para comunicarse. El Samsung que le compró su padre, poseía hasta cámara de fotos.

Pero ayer a las 13:45 cuando el adolescente caminaba por Liniers e Islas Blancas le robaron el teléfono. Fueron dos delincuentes que lo amenazaron. Uno decía tener un arma de fuego y el otro un cuchillo. La víctima no hizo más que entregar con todo el dolor del alma su nuevo celular.

Luego de ser víctima del asalto, el chico se fue hasta su casa para avisarle a sus padres. «Me decían que entregue el celular. Antes de robármelo me dijeron que le saque el chip. Se fueron y yo me fui a mi casa a avisar. Mi papá encontró al que tenía una cicatriz en el ojo por acá (Malvinas y Alcorta)», relató la víctima.

El hombre se subió a su auto acompañado de su hijo y logró interceptar a uno de los sospechosos del robo a su hijo. Le dio una paliza para luego entregárselo a la policía de la Seccional Tercera. El individuo fue identificado como Américo Leonel Silva (20), quien quedó detenido.

Al que no encontraron fue al otro individuo, descripto por la víctima por su visera roja, quien se habría quedado con el costoso aparato telefónico.

«El me dio los datos que uno tenía el ojo cortado. Mirá cómo me quedó la mano. Laburo desde los 12 años, hace dos días que le había comprado el celular porque el sábado se va de viaje de estudio a Mendoza. Está en quinto año de la ENET. Dos días que se lo había comprado. Siete lucas. Por qué, porque tenía un celular que ni foto sacaba. Somos los dos laburantes, los dos trabajamos en colegios, ella es portera (por su mujer). Un buen estudiante es mi hijo, nueve, diez, nueve y diez. ¿Por qué no van a laburar?», reclamó el padre justiciero ante el despojo que sufrió su hijo en plena tarde.

«La policía dice que tengo que ir a hacer la denuncia. No, decime dónde está, lo voy a buscar. Para esta hora (luego de pasar algunos minutos del robo) ya lo vendió. La policía me dice que tengo que hacer la denuncia, después a la Brigada. En ese lapso, vamos a buscarlo les digo, no, me dicen que tengo que hacer la denuncia», se quejó el hombre. Fuente: El Patagónico

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