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Un verdulero de nacionalidad boliviana fue interceptado ayer por dos inspectores de tránsito. Ocurrió cuando viajaba en su Chevrolet Aveo por Los Perales y 10 de Noviembre. Le exigieron que exhibiera la documentación y al no tener la oblea de la VTV, uno de ellos le habría pedido 1.500 pesos para no secuestrarle el auto. Los dos jefes de la Comisaría Cuarta se acercaron a ver qué sucedía y ante la denuncia del automovilista le dieron intervención a Fiscalía.

Un escándalo de proporciones se desató ayer a las 13:20 cuando dos inspectores municipales de Tránsito, de la sección Motos, llegaron hasta la Seccional Cuarta, en el barrio Quirno Costa, luego de haber sido denunciados por un ciudadano boliviano de haberles «pedido una coima» para no secuestrarle el vehículo.
Presuntamente lo quisieron «apretar» afuera de la dependencia policial cuando salía de hacer su declaración, pero la propia policía volvió a intervenir para proteger al denunciante.

Los dos inspectores que están identificados por la policía fueron denunciados por un ciudadano boliviano de pedirle 1.500 pesos para no secuestrarle el automóvil.

Según la denuncia de C.LL.D., de oficio verdulero, ayer viajaba por 10 de Noviembre y Los Perales en su Chevrolet Aveo, modelo 2013, cuando los dos inspectores lo hicieron detener y le pidieron la documentación.
Tras exhibirle los papeles, los inspectores le pidieron la Verificación Técnica Vehicular (VTV). Sin embargo, aunque el automóvil poseería la verificación original de fábrica que exime de ese trámite por tres años, no habría tenido pegado en el parabrisas la oblea correspondiente que entrega el Registro Nacional de la Propiedad del Automotor.

Según la denuncia, uno de los inspectores le decía al automovilista que le convenía secuestrar el auto porque por cada auto que secuestraba le pagaban 1.500 pesos. «¿Eso es lo que cobran de multa? Sólo tengo 300», les habría respondido el automovilista. «No, yo necesito 1.500 pesos», habría reiterado el inspector.
En esos momentos pasaba por el lugar un móvil policial con los jefes de la Comisaría Cuarta, Darío González y Marcelo Rodríguez, quienes patrullaban la zona como todas las mañanas.

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