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El presidente francés, Francois Hollande, en un dramático mensaje, anunció por TV que ordenó decretar el estado de emergencia en todo el país así como un cierre total de las fronteras tras los «ataques terroristas sin precedentes», que, según dijo dejaron «decenas de muertos».

Poco después, el fiscal general Francois Molins informó que de la serie de seis ataques participaron «cinco terroristas» , quienes fueron «neutralizados» por las fuerzas del orden y elevó la cifra de victimas mortales a 120.

Horas después del inicio de los ataques nocturnos, varias ráfagas de disparos y detonaciones se oyeron dentro de la sala de conciertos Bataclan, en el centro de París, escenario de la toma de rehenes, informaron medios franceses desde el lugar.

Una media hora más tarde, el canal BFMTV informó que la toma de rehenes había terminado con un asalto policial y la muerte de dos «terroristas», y agregó que en el interior de la sala se había cometido una auténtica «carnicería».

Con un cordón policial montado a unos 500 metros del teatro, unos 40 rehenes consiguieron salir de la sala un rato antes y fueron llevados a café cercano donde esperaban prestar declaración ante la policía, informó la agencia de noticias EFE.

Los atentados, ocurridos al caer la noche, sumieron a París en el caos, el espanto y el terror y evocaron inmediatamente el recuerdo de los sangrientos ataques a las oficinas de la revista satírica Charlie Hebdo, hace apenas 10 meses.

El Ayuntamiento o alcaldía de París pidió a todos los ciudadanos de la capital que permanecieran en sus casas «a la espera de las instrucciones de las autoridades».

A falta de información oficial más detallada, medios locales, citando fuentes policiales y médicas, dijeron que al menos 40 personas murieron en los atentados.

Alrededor de una decena de personas murió en un ataque a tiros en un restaurante del distrito 10 de París. Decenas más murieron en los otros ataques, pero sobre todo en el teatro Bataclan, donde alrededor de 100 personas fueron tomadas de rehenes.

La policía montó un rápido operativo en torno al lugar, acordonando una extensa zona alrededor del teatro, agregaron los medios, que estaban apostados a medio kilómetro del lugar.

Casi en simultáneo con los ataques, dos o tres explosiones, según distintas fuentes, se escucharon cerca del estadio Stade de France, al norte de París, justo cuando los seleccionados de fútbol de Francia y Alemania jugaban un partido amistoso.

Uno de los estallidos fue tan fuerte que hizo que los asistentes al encuentro interrumpieran sus cánticos y que algunos jugadores se miraran entre sí como sorprendidos. Las sirenas comenzaron a sonar de inmediato, y un helicóptero apareció sobrevolando el estadio.

Las fuerzas de seguridad cerraron todas las salidas y entradas al estadio, con capacidad para 80.000 espectadores, y evacuaron de emergencia al presidente Hollande, que asistía al enfrentamiento.

Más tarde, tras celebrar una reunión de emergencia con sus ministros y jefes de fuerzas de seguridad, el mandatario apareció por TV visiblemente desencajado, para anunciar el cierre de fronteras y el estado de emergencia.

«Es un horror. Se trata de unos ataques terroristas sin precedentes que están en curso», ha señalado Hollande, al borde de las lágrimas y profundamente emocionado, mientras los medios aseguraban que fueron seis los ataques simultáneos.

Según el presidente francés, se ha «movilizado todas las fuerzas posibles para neutralizar a los terroristas y asegurar todos los barrios» y ha «pedido refuerzos militares que están en París para que no haya mas ataques».

Además, explicó que estaba «en curso una operación asalto o de las fuerzas de seguridad», en aparente alusión a la toma de rehenes en la sala de conciertos Bataclan, uno de los lugares más emblemáticos de la noche parisina, en el distrito 11.

En Washington, el presidente estadounidense, Barack Obama, calificó los ataques en París de «intento atroz de aterrorizar a civiles inocentes» y prometió hacer lo que sea necesario para ayudar a que los responsables sean llevados ante la Justicia.

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