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Las casas de cambio comenzaron a ofrecer la divisa estadounidense a 15 pesos y luego bajó a 14,50, en el primer día tras el desmantelamiento de los controles cambiarios. El nuevo valor implica una devaluación de alrededor del 50 por ciento para el peso.

Antes de la apertura de las casas de cambio y bancos, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, defendió las medidas anunciadas ayer porque «no se puede vivir en un país con tantos tipos de cambio diferentes». Aseguró que el Banco Central tiene reservas «para poder intervenir con firmeza en el mercado» ante eventuales fuertes subas del dólar.

«Nuestra obligación es poner a la Argentina de pie, volver a crecer, a generar empleo y principalmente el objetivo es bajar la pobreza, por lo cual no podíamos perder más tiempo», indicó Frigerio respecto a la medida anunciada yer por el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay.

Dijo que con la medida anunciada ayer «se retrotrae la situación que teníamos antes del cepo, con las mismas características del mercado cambiario antes de esta idea del cepo que ha traído tantos perjuicios». Sobre la situación del Banco Central para hacer frente a la liberación del cepo, Frigerio subrayó: «Teníamos la precaución de tener reservas liquidas, es decir de tener la posibilidad de intervenir en el mercado por parte del BCRA».

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