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El Papa Francisco se dirigió a los líderes políticos que se reunirán en el Foro Económico Mundial de Davos y les pidió que: «No se olviden de los pobres». En el comunicado el Sumo Pontífice critica la «Cuarta Revolución Industrial» y la » drástica reducción de los puestos de trabajo que afecta a cientos de millones de personas».

El Papa Francisco no dejo pasar el influyente Foro Económico de Davos donde se juntaran los líderes políticos y empresarios más influyentes del mundo para llevarles su mensaje doctrinario. El conductor de la Iglesia católica pide que pongan especial énfasis en la desigualdad y la pobreza que está causando la » tecnologización» de las economías globales y nacionales: «Hay una clara necesidad de crear nuevas formas de actividad empresarial que, mientras fomentan el desarrollo de tecnologías avanzadas, sean también capaces de utilizarlas para crear trabajo digno para todos, sostener y consolidar los derechos sociales y proteger el medioambiente».

El Papa, consecuente con su mensaje y fiel a la doctrina de San Francisco de Asís y la » opción por los pobres», pidió a los líderes políticos que no se olviden de los pobres: «A todos ustedes me dirijo una vez más: ¡No se olviden de los pobres! Este es el principal desafío que tienen ustedes, como líderes en el mundo de los negocios. Quien tiene los medios para vivir una vida digna, en lugar de preocuparse por sus privilegios, debe tratar de ayudar a los más pobres para que puedan acceder también a una condición de vida acorde con la dignidad humana, mediante el desarrollo de su potencial humano, cultural, económico y social»

El Obispo de Roma luego les pide que » la cultura del bienestar nos anestesie» y que abran la mente y su corazón a los pobres: «De este modo, ustedes podrán dar rienda suelta a sus talentos económicos y técnicos, y descubrir la felicidad de una vida plena, que no les puede proporcionar el solo consumismo», y agrega: » que la cuarta revolución industrial no conduzca a la destrucción de la persona humana —remplazada por una máquina sin alma—, o a la transformación de nuestro planeta en un jardín vacío para el disfrute de unos pocos elegidos».

Luego Francisco les señala que la actividad empresarial es: «una noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos» , y especialmente: «si entiende que la creación de puestos de trabajo es parte ineludible de su servicio al bien común».

Volviendo a su encíclica Laudato Si Francisco les marca a los empresarios que tienen la responsabilidad de ayudar a superar la compleja crisis de la sociedad y del medio ambiente y luchar contra la pobreza: «Esto hará que sea posible mejorar la precaria condición de vida de millones de personas y cerrar la brecha que da lugar a numerosas injusticias, que erosiona los valores fundamentales de la sociedad, como la igualdad, la justicia y la solidaridad».

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