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Carolina Hernández y Sergio Mansilla salvaron sus vidas de milagro ayer cuando iban a subir al Chevrolet Corsa estacionado en el patio del domicilio que alquilan. Desde la parte alta de la calle cayó una camioneta Ford Ranger sin conductor que aplastó el auto y golpeó contra el frente de la casa. «Menos mal que fue a la mañana y no a la tarde porque estarían jugando los chicos», dijo la mujer.

El accidente protagonizado por la Ford Ranger perteneciente a la empresa de servicios petroleros «CRI Holding» se registró ayer a las 7:40 en el inmueble que se encuentra sobre las calles Fragata Sarmiento y Ushuaia, en una parte alta del barrio Jorge Newbery.

A esa hora, como todos los días, la pareja que habita la vivienda se preparaba para dirigirse a sus respectivos lugares de trabajo: Sergio Mansilla es repartidor y su esposa, Carolina Hernández, empleada municipal.
En momentos en que Sergio estaba por abordar el Chevrolet Corsa estacionado en el patio comenzaron a caer piedras, por lo que decidió ingresar velozmente a la casa.

Carolina contó que «no sabíamos qué era; después cayó la camioneta», acotando que «mi marido ya estaba agarrando la manija de la puerta para ir a sacar el auto y pasó lo que pasó. Fueron unos segundos y dos explosiones fuertes que yo pensé que era algo que se venía encima de la casa, y corrimos a la pieza a escondernos. Yo pensé que iba a explotar la camioneta porque quedó andando (el motor)».

El primer ruido, similar al de una explosión, lo escucharon cuando la camioneta impactó contra el auto, y el otro cuando la cabina del vehículo golpeó contra la pared de la casa, lo que despertó a sus tres hijos menores.

Hace un mes la misma familia ya había pasado por algo similar cuando un Ford Falcon chocó contra el paredón de contención que detuvo su marcha. Esta vez el peso del rodado venció los hierros y el hormigón del paredón.

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