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El titular de Fiscalización municipal, Daniel Campillay, señaló ayer que se verificarán todos los salones donde se realizan fiestas en la ciudad, con la intención de controlar las condiciones, estructuras edilicias y el cumplimiento de las reglas de seguridad, precisamente “para preservar a los participantes y evitar situaciones de riesgo de manera preventiva y no esperar a que sucedan hechos lamentables”.

Dentro de la actividad que se realiza desde Fiscalización municipal, su titular Daniel Campillay, señaló ayer que se realizará un arduo trabajo de verificación sobre todos los salones donde se realizan fiestas en la ciudad, con la intención de controlar las condiciones, estructuras edilicias y el cumplimiento de las reglas de seguridad, precisamente “para preservar a los participantes y evitar situaciones de riesgos de manera preventiva y no esperar a que sucedan hechos lamentables”, por lo que “hasta tanto se hagan controles, quedan suspendidas en la ciudad las fiestas ochentosas o las denominadas fiestas electrónicas”.

El subsecretario señaló que “esta suspensión de actividades incluye no solo los salones de fiestas habilitados como tales sino que también se actuará sobre salones de clubes, por ejemplo, es decir sobre todos los espacios que se alquilan, desde el más grande al más chico” agregando que “no estarán prohibidas las fiestas por casamientos o cumpleaños de 15. Solamente actuaremos sobre fiestas rentadas y que en general son de concurrencia masiva, pero no en el caso de las fiestas familiares con concurrencias limitadas”.

En el marco de ganar seguridad y evitar molestias a vecinos lindantes con esos salones de fiestas, Campillay destacó que “hay que tener en cuenta que cada cuatro años se renuevan las habilitaciones y si bien generalmente no se cambian superficies, aunque también ocurre, sí cambia el uso del local por las necesidades económicas o ‘modas’ de determinados eventos, lo que nos cambia la visión respecto a las necesidades de seguridad de los espacios”.

Agregó que “lo mismo vamos a avanzar sobre recitales o acústicos que se realizan en la ciudad en bares o salones con acopio de equipos -por el tema de acústica- y particularmente de espacios, teniendo en cuenta la masividad de presencia y locales muy chicos, sobre los que iremos actuando con reinspecciones minuciosas con personal técnico y de habilitaciones comerciales. Lo que hay que apuntar es que no se actúa sobre las fiestas sino en las estructuras y condiciones que permitan encuentros que concluyan de la mejor manera y no que, debido a alguna situación grave, tengamos que lamentarnos por la falta de controles”.

“Apuntamos a la prevención; trabajaremos de tarde, con personal técnico de Obras Particulares para avanzar rápidamente en esas verificaciones, insistiremos sobre la acústica para no molestar a los vecinos, vamos a insistir en un montón de cuestiones que quedaron olvidadas en el tiempo o que se tuvieron en cuenta solo cuando se logró una habilitación y luego no las llevaron a la práctica. Pretendemos la inversión del comerciante en beneficio de quienes asisten a las fiestas”, señaló Daniel Campillay.

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