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Con Messi afuera, algo que no se daba desde hace diez años en torneos de élite, Argentina inició anoche su derrotero en la Copa América Centenario, con un buen triunfo ante Chile, el último campeón de esta competencia, por 2 a 1. Los goles fueron de Angel Di María y Ever Banega, en el complemento; José Fuenzalida marcó el tanto chileno, en el cierre.

El partido, a estadio lleno (50 mil personas) se disputó en el Levi’s Stadium, de Santa Clara, y correspondió a la primera fecha del Grupo D en donde, a primera hora, Panamá -el próximo rival del equipo blanquiceleste- dio cuenta por 2-1 de Bolivia. El equipo del Tata Martino tuvo más llegada que juego en el primer tiempo. Los 45’ iniciales transcurrieron con los dos equipos pugnando por no dejar espacios en el medio sin escatimar la pierna fuerte, pero en el balance el peligro rondó mucho más en el área defendida por el capitán Claudio Bravo. Aún así, los dos tuvieron una chance clara de gol como para irse al descanso en ventaja.

El inicio del partido resultó intenso y con superioridad de Argentina. El equipo de Gerardo Martino desequilibraba con velocidad y presión. Como en la primera ocasión de gol del partido, cuando Ever Banega, de buen rendimiento, se anticipó y robó la pelota, Di María sacó el centro y el cabezazo de Nico Gaitán, el relevo anoche de la Pulga, rozó el travesaño. Además, un zurdazo de Di María se fue muy cruzado afuera. Argentina jugaba mejor y había tenido las dos más claras. Pero Funes Mori arriesgó en una salida desde el fondo, Chile la robó el balón y dejó solo a Alexis Sánchez frente a Romero, pero el arquero tapó bien el balón con su mano derecha.

Argentina generó llegadas a través también de Higuaín, Marcos Rojo (un cabezazo suyo se fue muy cerca del palo izquierdo) y Mercado, pero en líneas generales le faltó generar un mejor juego asociado.

Argentina manejó más la pelota, atacó con insistencia pero le faltó precisión, tanto en el área rival como en su propia defensa. Así, la imagen positiva del inicio se diluyó para el final del primer tiempo.

Y ya en la segunda parte, cuando el equipo blanquiceleste había acusado algunos inconvenientes en la marca, llegó el gran desahogo.

A los 5’ Augusto Fernández recuperó un balón asistiendo de inmediato a un muy lúcido Banega. El volante pasó al ataque por el medio y abrió hacia la izquierda para Angel Di María que despidió un zurdazo bajo al primer palo superando la resistencia de Bravo. Chile sintió el gol y, qué decir, tras la segunda estocada a fondo que le aplicó Argentina pocos minutos después.

Esta vez hubo cambio de gentilezas. Porque fue Di María quien corrió por el medio y le puso un buen pase hacia la izquierda a Ever Banega que remató de zurda, también al primer palo, para que estallara el grito de gol en los hinchas argentinos. A los 19’ explotó el Levi’s Stadium pidiendo por Messi. La gente lo quería ver unos minutos, pero la Pulga estaba en la lista de los que no podían entrar por lesión. Los otros eran Lavezzi, Biglia y Pastore. Golpeado, Pizzi buscó variantes, también lo hizo Martino, pero ya el resultado estaba sellado. Lo de ayer se puede definir así: asistencia de Banega y gol de Di María y, asistencia de Di María y gol de Banega. Cuando ajustó la puntería, Argentina mostró su superioridad ante la Roja. Fuenzalida, de cabeza, en el final, marcó el gol de la honra para Chile.

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