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La Brigada de Investigaciones, al mando del segundo jefe Pablo Lobos, sacó ayer de circulación seis armas de fuego y más de mil municiones. De esa manera, en dos semanas secuestró 16 armas de fuego de distinto calibre que estaban en manos de la delincuencia.

Hay que computar las siete armas secuestradas días atrás en los allanamientos a la denominada «Banda de dominicanos» y las tres halladas en un departamento de las 1008 tras el raid delictivo por el que fue detenida Gisela Pérez.

Lobos dirigió nueve allanamientos que solicitó el funcionario de Fiscalía Cristian Olazábal a la juez Daniela Arcuri, en busca de desarmar a las dos bandas que se tirotean en la zona alta del barrio La Floresta: «Los Almonacid» y «Los Palomo».

El jueves 30 de junio cerca de la medianoche, cuando la guardia de Infantería se marchó del lugar los grupos antagónicos que pugnan por el dominio del territorio conocido como la zona «del pilar», se enfrentaron y hubo heridos.

Se escucharon más de 15 tiros cuando hirieron a Leandro Almonacid, quien hasta anoche permanecía en estado reservado en el Hospital Regional. Como venganza, el grupo al que pertenece el herido secuestró a un adolescente de 17 años del bando rival y después de balearlo en sus dedos índices, rodillas y pies, lo arrojaron en la zona de quintas del Máximo Abásolo.

Los continuos tiroteos, el incendio de viviendas y las usurpaciones violentas no solo ponen en grave riesgo a los vecinos ajenos al conflicto de la zona alta de La Floresta, sino que involucran a allegados de los bandos quienes residen en distintos sectores de Comodoro Rivadavia.

La Brigada decidió ir a fondo con las investigaciones y tratar de desarmar a los grupos apuntando además de los protagonistas de los tiroteos a sus allegados e incluso a personas que hasta le alquilarían las armas para los enfrentamientos.

De esa manera, la Brigada ingresó ayer a la mañana a una vivienda ubicada en Marinero López al 2.600 del barrio Moure, en donde reside la novia de un joven identificado como Roberto «el Pata» Martínez, que según la policía es allegado a «Los Palomo».

En ese domicilio donde también se investiga si el comercio que existe en el lugar vende bebidas alcohólicas después del horario permitido, la Brigada secuestró cuatro armas de fuego: una escopeta de doble caño 12,70, un pistolón calibre 16 y un revólver calibre 32 y un rifle.

Pero lo que más les llamó la atención a los investigadores fue que en una caja habían 800 municiones de distintos calibres. «Municiones de las que quieras», confirmó un investigador. Es que en la caja había acopio de balas de calibre 22 largo y corto, de 32, 9 milímetros y escopeta, además de miras telescópicas.

En el lugar no se presentó ningún papel que justificase semejante cantidad de proyectiles acopiados. La mujer que tiene relación con el domicilio y con Martínez había sido detenida semanas atrás junto a uno de los Palomo.

A metros de esa vivienda allanada donde ayer se encontró tamaña cantidad de municiones, el 11 de abril de 2015 asesinaron a Oscar Alejandro Vargas (22), homicidio que aún continúa impune. En la esquina se puede leer: «Muerte a los Papas Fritas».

Fuente: El Patagonico

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