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El cuerpo de Eduardo Funes presentaba 60 puñaladas, 20 en la cara y las restantes en el torso. De estas 60 puñaladas, 5 fueron penetrantes y una de ellas fue letal porque lesionó el diafragma, lo que hizo que colapsaran los pulmones y a consecuencia de eso el joven sufrió un shock hipovolémico que lo condujo a la muerte en forma inmediata.

“El cuerpo presentaba un fuerte olor etílico, por lo que entendemos que estaba alcoholizado y por eso no pudo ofrecer resistencia al tremendo ataque que fue perpetrado al menos por dos personas. Todas las heridas fueron de frente” dijo el fiscal que destacó la saña con la que fue ultimada la víctima en el barrio Máximo Abásolo.

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