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Esta semana se presenta en Showmatch, de Marcelo Tinelli. Además, se prepara para competir en el Gold Palent en París próximamente. El joven comodorense proyecta volver a la ciudad desde la docencia enseñando lo mucho aprendido.

El folclore siempre estuvo presente en la vida de Leonardo Andrés Santander, quien a los 37 años dice integrar la “Selección Nacional” de los bailarines siendo parte del reconocido elenco de “Malevo” con el que se prepara para competir en el Gold Talent en París dentro de pocas semanas.

Leonardo Andrés Santander proyecta volver a la ciudad desde la docencia, enseñando lo aprendido durante su formación como Licenciado en Folclore en el Instituto Universitario Nacional del Arte y sobre todo, en su rica trayectoria en los escenarios. Recorrió el mundo, trabaja en los cruceros de Royal Caribbean y paralelamente, enseña folclore en escuelas bonaerenses. “Desde el 99 me fui a Buenos aires, ya tengo una carrera universitaria y trabajo enseñando folclore a los chicos. Siempre le puse fichas a lo artístico. Es lo que me gustó siempre de alma, acá estamos con un largo recorrido y con la novedad y el boom que provocó `Malevo´. Todo fue impensado”.

“Yo entré para las presentaciones del Bicentenario en el Teatro Colón y en el partido de Los Jaguares, que no se pudo ver por televisión y en el programa de Susana Giménez. Hay varias actuaciones que tenemos por delante, el martes hacemos la apertura de ShowMatch con Tinelli en un bloque de folclore, hay eventos corporativos en Mar del Plata y Salta, de ahí partiremos a Francia el 27 de agosto porque el 30 tenemos la audición del reality Gold Talent. Somos seis bailarines, la otra parte del grupo que participará ahí”, explica sobre lo inmediato.

Al suceso, el show y la propuesta artístico hay que “sostenerla” con trabajo y entrenamiento, un rigor lógico para el alto grado de exigencia que se requiere. “Tenemos las mismas expectativas o más por lo que hicieron los otros compañeros y lo que hoy representa `Malevo´. Conozco a muchos compañeros de chicos, soy el mas grande en edad, a muchos les saco veinte años de diferencia. Gracias a Dios estoy muy bien físicamente. Bailar al nivel de los pibes de 20, me mantiene en forma y vigente”.

Santander recuerda sus inicios en la sede vecinal del barrio Laprida junto a El Camaruco y luego continuó en Próspero Palazzo junto al ballet Salamanca de Silvia Salvador. El folclore incorporó elementos como el flamenco y el tap y la propuesta artística siempre apunta más allá: “Hay gente tradicionalista que mantiene las raíces y otras que aceptan algo distinto, algo innovador. Igual siempre hay que estar pendientes y atentos a las críticas. Hay que tomarlas y saber aceptarlas”.

El mundo “Malevo” por dentro implica un equipo con distintas visiones y trabajos, que confluye en el ensayo y el trabajo coreográfico. “Lleva tiempo practicar. Uno puede nacer con talento pero con eso solo no alcanza. Debe sumarse técnica y estudio. Messi es un fenómeno pero no deja de entrenar nunca. Se ensaya de cuatro a cinco horas. Somos como una “Selección” de bailarines y cada uno tiene su trabajo. No es que vivimos de `Malevo´. Muchos son carpinteros o trabajan en fábricas. Otros como yo, se dedican al baile. Hay que dedicarle tiempo, estar. El ensayo es lo que te da frutos en el escenario y el aplauso del público que es lo más gratificante más alla del sueldo que uno puede ganar”.

El bailarín comodorense quien también se prepara para afrontar el reto de la paternidad, reconoce que en el futuro pretende volver a su ciudad natal, transmitiendo lo aprendido a lo largo del camino. “Me fui a los 19 años, dejé familias y amigos del barrio. Es un sueño volver; fundar una academia, lo pensé y lo tengo en mente. Lo hablé con mi señora que también es bailarina y es de Buenos Aires y queremos venir y enseñar. Mentras tanto ojalá dar seminarios para que los chicos sigan aprendiendo. La gente tiene que moverse y darle cosas a los jóvenes. Acá hay mucho talento”.

Fuente: Diario Jornada

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