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Las empresas sólo podrán fabricar aires, celulares y televisores. El resto se podrá importar. Para bajar los precios de las PC, también se prevé rebajar el arancel del 35% al 16%.

Frente al nuevo modelo económico y social que pretende el gobierno macrista se impuilsa el debate acerca de los costos y beneficios de mantener el régimen promocional de Tierra del Fuego. Gustavo Castelli, CEO de BGH, plantea: el mayor interrogante que atraviesa hoy a las empresas que producen en el país una amplia gama de electrónicos bajo un gran esquema de subsidios y con escasa competitividad. El Gobierno pretende resolver ambas cuestiones, pero reconocen que “es un problema complejo” porque el polo industrial tiene 10.800 empleados directos y 8.100 indirectos (el 26% del empleo privado total) y representa el 35% de los ingresos del Estado provincial.

En este sentido el Gobierno limitará sus alcances permitiendo fabricar únicamente televisores, celulares y acondicionadores de aire. El resto de los productos (equipos de audio, codificadores de TV, microondas y computadoras, por ejemplo) se podrían importar sin restricciones vía licencias automáticas. Por otro lado, y con el objetivo de bajar los precios al consumidor, está prevista una baja del 35% al 16% en los aranceles a la importación de laptops, netbooks y tabletas.

Esa doble intención oficial, bajar el costo fiscal y los precios de los electrónicos, fue expuesta con crudeza por Oscar Aguad hace dos semanas. El ministro de Comunicaciones culpó al régimen de promoción fueguino por el atraso tecnológico en el país y la baja competitividad de la industria local. “Necesitamos tener la última tecnología al precio más barato posible porque hoy, con todas las prerrogativas que tiene Tierra del Fuego, este teléfono (aludiendo al iPhone) sale casi un 100% más caro que en los EE.UU.”, dijo.

Desde la isla lo cruzaron casi todos, desde la gobernadora, Rosana Bertone, hasta legisladores radicales. Igual, esas declaraciones causaron tal conmoción que el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, viajó la semana pasada a Tierra del Fuego para anunciar obras. Y al ser consultado sobre la continuidad del régimen, tranquilizó: “La verdad es que la promoción industrial tiene su sentido, tiene que quedarse y tiene que mejorar”. Pero agregó que “tenemos que mejorar las políticas públicas permanentemente. La promoción tal cual está alcanza para algunas cosas, pero es evidente que no alcanza para otras”.

El régimen promocional fueguino tiene una importancia crucial para la economía fueguina, sobre todo para los 75.000 habitantes de Río Grande. Pero sostener al régimen y este año representará $30.114 millones. La cifra surge del presupuesto 2016, donde es posible evaluar el esfuerzo fiscal de varios proyectos de promoción, como el de fomento a las pymes ($1.622 millones), a la investigación y desarrollo científico y tecnológico ($120 millones), a la educación técnica ($340 millones), y por la ley del software ($673 millones).

A los fabricantes fueguinos, las críticas de Aguad los puso en alerta. Algunos creen que, en realidad, es el pensamiento fiel del presidente Mauricio Macri. “Una declaración así es algo oficial, y preocupa porque es la opinión de un ministro”, dice Castelli, de BGH. El ejecutivo destaca que la opinión de Aguad “no tiene fundamento real del tema y niego rotundamente que estemos atrasados tecnológicamente”. Por otro lado, reconoce que los precios de la producción local son altos, pero “esto no es un problema sólo del régimen, sino de toda la industria en general, que no es competitiva”, sentenció.

Fuente: Clarín

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