Compartir

Una conocida clínica de Trelew, un cirujano, una obra social y una aseguradora deberán indemnizar con más de un millón de pesos a un paciente que culpa de un mal diagnóstico, perdió su pierna izquierda por una amputación.

El caso de daños y perjuicios data de julio de 2007 y lo decidieron los camaristas Sergio Lucero y Aldo De Cunto.
El hombre fue operado en julio de 2007 para extraerle un tumor plantar del pie izquierdo. Había ingresado al nosocomio en muy buen estado general. Esperó cuatro horas. Antes de su operación hubo otras tres intervenciones en la sala aunque la clínica no probó que el lugar se haya esterilizado.

Tras la cirugía su cuadro se complicó por una infección bacteriana. Los primeros signos los detectó un estudio de laboratorio. Al paciente le dolía el pie, entre otros síntomas.

Según el fallo, con ese examen en mano su médico debió hacer cultivos de la zona afectada para saber el origen de la infección y tratarla. Pero las medidas terapéuticas tras la operación fueron deficientes, sumadas al error de diagnóstico. El galeno fue imprudente y negligente por no advertir o no diagnosticar la infección.
“Atento el resultado del laboratorio con alteraciones de valores que indicaban la presencia de un cuadro infeccioso, se ameritaba la indicación de la práctica de cultivos para determinar y confirmar el cuadro”, dijeron los jueces.

El perito que revisó el caso explicó que la gangrena que se produjo fue rápida, progresiva y devastadora, con un período de incubación de 1 a 4 días. Correspondía un tratamiento urgente, con extirpación de todos los tejidos afectados y antibióticos activos a altas dosis. En cambio, entre la operación y el análisis de laboratorio se “perdieron” cuatro días, equivalente al tiempo de incubación.

Compartir