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Huaiquil fue interceptado frente al almacén «Bast-Mar». El asesino le gritó «¡eh, guacho!», para luego dispararle al menos dos tiros a quemarropa. El joven corrió unas cuatro cuadras malherido por Nuestra Señora de Lourdes, Francisco Vivaldi, El Patagónico y llegó hasta Carlos Gardel al 1.500. Cayó desvanecido en la vereda de la casa de su abuela, Rosa Uribe. Sus tíos lo levantaron y lo llevaron en un vehículo particular hasta el Hospital Regional.

En la Seccional Cuarta se escucharon estampidos, por lo que un móvil policial llegó rápidamente al lugar de la agresión, pero no encontró al herido ni al autor.

Una vez que se conoció que había un herido en Carlos Gardel al 1.500, patrulleros de las seccionales Cuarta, Tercera y Primera le abrieron paso al vehículo donde trasladaban a Huaiquil sus tíos hacia el Hospital Regional. Incluso el coche ingresó a contramano por la avenida Yrigoyen para ganar tiempo. Luego de algunos minutos los policías que salían de la guardia confirmaron, presente en el lugar, que Huaiquil había fallecido.
El jefe de la Seccional Cuarta, Fabián Millatruz, y su segundo, Jorge Guajardo, con los oficiales a cargo de la comisaría encintaron la zona del ataque en donde quedó tirada una remera que presuntamente sería de la víctima.

El segundo jefe de la Brigada de Investigaciones, Pablo Lobos, con integrantes de la división se encargaron de levantar testimonios en la cuadra, como así también de hablar con los familiares de la víctima en la guardia del hospital.

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