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El delincuente buscaba zapatos número 35. Decía que eran para regalar. Contó que ya había ido al local el lunes a la tarde y ayer a la mañana volvió a «Priamo Italy», en Ameghino 582, casi equina Mitre. Le insistió a la empleada de 66 años que le mostrara varios modelos de zapatos de moda en Europa.

Al mediodía volvió, pero esta vez con un trozo de vidrio entre sus manos. Tomó del cuello a la indefensa mujer y le dijo que se trataba de un asalto, por lo que le convenía no resistirse y hacerle caso en todo lo que él le dijera. La arrojó al suelo y le pegó una patada en la cabeza. «Fue muy violento».

El delincuente encerró a la mujer en la parte trasera del local, le quitó el teléfono celular y le llevó 400 pesos de la recaudación.

La mujer, que desde hace un mes cubría a otra empleada, ayer optó por dejar de trabajar, en aras de su seguridad. Es que hace poco la operaron de las caderas y el maltrato del delincuente había acentuado su dolencia.
«La llevó para el fondo, la tiró, le pegó una patada en la cabeza, agarró zapatos, la plata de la caja y se fue» contó el hijo de la empleada que ayer no ocultaba su impotencia por la violencia ejercida contra su madre, una mujer mayor que colaboraba en un negocio familiar.

«Era gordito, medio alto, morocho y estaba con ropa oscura» dijo el hijo de la víctima.
La mujer no se asomó ante el miedo. Pero escuchó que se llevaba zapatos en unas bolsas fluorescentes que entregan en el lugar con las compras.

Después de ocurrido el robo, la mujer pidió ayuda a un transeúnte y llamó a su hijo. Ante el alerta, la Policía del Centro de Monitoreo y de la Seccional Primera intentaron dar con el sospechoso, pero rápidamente se les perdió de vista, pese a que los uniformados no perdieron tiempo y hasta uno de ellos -integrante del Centro de Monitoreo- tomó un equipo de comunicaciones de mano y se dirigió hasta el lugar del hecho.
Sin embargo, la Policía solo identificó a un hombre que viajaba en moto, pero no pudieron dar con el sospechoso.

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