La AFIP plantea que OIL debe ir a la quiebra

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Para la Administración Federal de Ingresos Públicos ( AFIP ), la mejor opción -o la menos mala- es que quiebre la petrolera Oil Combustibles, el motor del Grupo Indalo, que se acercó así otro paso hacia su implosión.

La AFIP planteó su posición a través de un escrito que presentó ante el juez del concurso, Javier Cosentino, quien evaluará ahora los pasos a seguir en el expediente, tras levantar la audiencia prevista para hoy en la que López debía comunicar si estaba dispuesto a inyectar nuevos fondos, apoyar un salvataje o dejar que cayera.

Esa audiencia ya no será necesaria. A través de uno de sus abogados, Eduardo Favier Dubois, López y su socio Fabián de Sousa apoyaron el planteo de los interventores judiciales que recomendaron intentar un salvataje de último momento (cramdown). Es decir, que uno de los acreedores o cualquier interesado, incluso inversores extranjeros, pueda quedarse con Oil.

Según Favier Dubois, corresponde «la inmediata apertura del salvataje» de la petrolera, cuyos problemas adjudicó a la AFIP, a la Justicia y a la prensa, que le causó un «inmenso» daño reputacional, «derivado de la desmesurada repercusión mediática de los avatares del Grupo Indalo».

Para la AFIP, ya es tarde para intentar ese salvataje dado el complicado cuadro general que trazaron, la semana pasada, los interventores Francisco Cárrega, Liuba Lencova y Carlos Bianchi. Le informaron al juez que la petrolera acumula más deuda cada día, que se suma a los miles de millones de pesos en impuestos impagos que arrastra desde hace años, además de con sus proveedores, sin perspectivas concretas de mejoría.

«En atención al crudo escenario descripto por los interventores, frente a las dos alternativas planteadas (inicio del proceso de salvataje o declaración de quiebra sin más)», indicó la AFIP en su escrito al juez, «esta parte, en su carácter de integrante del comité de acreedores, que debe velar por el interés general de la masa, y ante la disyuntiva expuesta no se advierte otra opción que la quiebra directa».

Según explicó el apoderado de la AFIP, Gustavo Montilla, dictar la quiebra resultaría la forma más eficaz de conservar el patrimonio que queda y evitar que se deteriore aún más ante la falta de fondos, incluso para mantenerlo en condiciones, como también preservar miles de puestos de trabajo directos e indirectos.

Dictar la quiebra, indicó, sería «el modo menos perjudicial y dilatorio para lograr la preservación del patrimonio de la empresa, en tanto el cumplimiento de las distintas etapas del procedimiento [para intentar un salvataje] no garantizarían la interrupción o cese del deterioro patrimonial, descripto por los interventores, ante la inexistencia de fondos que permitan atender los gastos mínimos para su conservación».

Fuente: La Nación.

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