Ricki, toda su vida remendando zapatos y pelotas de fútbol

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En tan especial fecha para esta actividad, visitamos a Ricki, a quien conocimos hace muchos años, cuando apenas era un purrete, jugador de fútbol en las inferiores de Huracán por un par de meses, pero prefirió irse al desaparecido Club Alberdi que en los ´70 dirigía el “Bicho” Ramírez, quien supo contener a muchos jóvenes de esa época, como a Jorge Cassette, Gustavo Salinas y muchos chicos que vistieron la camiseta canaria del club de barrio Alberdi.
Todo el mundo lo conoce como Ricki, pocos saben que se llama Luis Ricardo Iglesias, nació en la meseta patagónica y desde muy chico sus padres lo trajeron a la ciudad de Trelew, donde se quedó y echó raíces. Su esposa Lucía ha sido compañera en su emprendimiento personal y comercial, juntos pasaron por buenas y malas. Hoy, en medio de una crisis provocada por la pandemia, cuando pensaban cerrar definitivamente, una luz en el túnel hizo que retornarán a la actividad.

“Son tiempos difíciles -nos decía Ricki- pero ya lo decía Olmedo, siempre que llovió paró, y ahora lentamente estamos saliendo de esta difícil situación”.
Sin hacer grandes análisis sobre la situación económica que atraviesa el país, porque para eso están los economistas y los políticos, Ricki decía que la esperanza no hay que perderla, “si la provincia lograra estabilizarse, pagando en tiempo y forma a sus empleados, no tendríamos los problemas que tenemos hoy”, decía con la esperanza que por ahí estaba la solución para que la actividad comercial vuelva a motivarse.

Su local comercial y taller está ubicado en el pasaje San Juan 335 de Trelew, a pasitos de la Comisaría Primera, por la parte posterior. Lucía, que atiende a los clientes recibiendo los trabajos, está a cargo de la parte comercial. Ricki, en su taller, lleva a cabo la reparación o pedido del cliente. “Toda mi vida he remendado zapatos, media suelas, tacos, tapillas, parches y hasta he puesto en horma zapatos nuevos para que el cliente pueda calzar más cómodo”. Sin embargo, “la reparación de pelotas de fútbol cuando eran de cuero fue lo primero que aprendí a coser. Ahora vienen media plastificadas, y también las reparo con otras técnicas, y los chicos se van contentos, porque saben que mi trabajo están garantizado, solo les pido que no se cansen de hacer goles”. Ricki, sintetizó su amor por este trabajo, “creo que cuando dijeron: “zapatero a tus zapatos”, ya estaba sentado en este banquito”.

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