Inicio Policiales El hombre muerto y torturado en El Bolsón era de Comodoro

El hombre muerto y torturado en El Bolsón era de Comodoro

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Los investigadores sospechan que el móvil del crimen fue “un ajuste de cuentas” relacionado al tráfico de estupefacientes.

Fernando Ojeda había sido condenado por el juez penal de Sarmiento, Roberto Casal, luego de un juicio abreviado en 2014, a tres años de efectivo cumplimiento por el delito de encubrimiento agravado. En aquella oportunidad, fue detenido en El Bolsón por estar prófugo. Se ocultaba en el mismo sector del barrio Almafuerte donde fue encontrado sin vida.

En diciembre de 2012, asesinó a Marcos Gajardo, un joven de 18 años, en Comodoro Rivadavia. Fue condenado a cuatros años de prisión efectiva.

En junio de 2016, le dictaron la prisión preventiva debido a problemas estructurales en la Alcaidía local, pero se fugó y desde entonces estaba con pedido de captura.

Ojeda tenía conocidos y familiares en El Hoyo y solía andar por El Bolsón. Según especulan los investigadores del caso, su muerte está muy probablemente vinculada a un caso de venta de drogas, según recuperó diario Jornada.

Al menos un amigo de Ojeda declaró en las últimas horas que éste había mantenido una discusión con una persona de la zona que se dedica al comercio ilegal de estupefacientes.

Según presume la Policía de Río Negro, Ojeda fue llevado a la fuerza a un sector del barranco de Loma del Medio, donde lo torturaron y lo ataron para después ejecutarlo mientras estaba de rodillas.

Acto seguido, lanzaron el cuerpo cerro abajo con la intención de que se perdiera en la abundante vegetación del área, pero una rama detuvo la caída y quedó ubicado justo en un sendero por el que transitan los vecinos, confirmaron fuentes vinculadas al caso.

Por orden del fiscal Francisco Arrien, la Policía de El Bolsón concretó un allanamiento en el barrio Almafuerte, donde secuestró cinco celulares, una cámara fotográfica y una notebook.

“Se realizó una diligencia procesal en un domicilio cercano a donde fuera hallado el cuerpo sin vida, donde se secuestraron varios elementos relacionados a la causa, es lo que nos pedía la orden judicial”, confirmó el subcomisario Alejandro Álvarez, pero no informó si en dicha vivienda había residido la víctima en los últimos días.

En coincidencia, luego de la autopsia en la morgue judicial de San Carlos de Bariloche, se estableció su identidad. Tampoco hay certeza acerca del lugar del crimen.

También creen que pudo haber sido ultimado en otro lugar y luego arrojado a un barranco que da hacia el río Quemquemtreu, donde los vecinos del sector van a diario a tomar mate y lo utilizan como mirador de la ciudad. Lo concreto es que la muerte se produjo “varios días atrás”. El cuerpo tenía “las manos y los pies atados por detrás con alambre, cortes en el cuello, lesiones en sus rodillas y puntazos realizados con un arma blanca, al igual que parte del rostro quemado”.

Intentaron tirarlo al precipicio, pero una rama evitó que se desbarrancara y quedara oculto totalmente por la vegetación. Este hecho fortuito facilitó su hallazgo y la Policía fue alertada mediante un llamado telefónico.

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