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En una entrevista exclusiva para Buenos Aires Herald, la viuda del ex banquero David Graiver revela nuevos detalles de aquella oscura etapa en la que se definió la venta de Papel Prensa a Clarín y La Nación.

-¿Tiene esperanzas de que se destrabe la investigación de Papel Prensa

-Sí. Que la Cámara Federal haya pedido que el juez Julián Ercolini especifique porqué no cita (a declaración indagatoria al director de La Nación, Bartolomé Mitre, y a los dueños de Clarín, Ernestina Herrera de Noble y Héctor Magnetto) me parece importante. Con este nuevo fiscal (Leonel Gómez Barbella) tuve esperanzas pero no es suficiente porque Ercolini contestó negativamente al pedido de indagatoria en menos de 12 horas. Me parece que la gente no entiende muy bien cuál es la historia de Papel Prensa. Este país no tenía papel propio y durante más de treinta años lo tuvo un monopolio que dirigió todo desde ahí. Si vos no tenés el insumo (para hacer un diario), no podés ser libre. Ésa es la clave
-¿Tiene alguna expectativa con Ercolini?
-Hoy en día, no; antes, sí. Yo declaré seis horas y media en junio de 2013 y él no estuvo presente.
-¿Si la causa no avanza antes de diciembre, cuando cambia el Gobierno, teme que quede en el olvido?
-Yo viví 30 años con miedo. Renuncié al miedo porque si no, mi cuerpo no resiste. No tengo miedo de que esto se termine. Supongamos que gana las elecciones Macri, yo no tengo duda de que no va a estar de acuerdo con que siga el juicio de Papel Prensa. Pero acá hace años que el país ha avanzado en la identidad y eso no se puede frenar. La lucha por la identidad no se frena.
-El juez Ercolini se refiere al caso como si fuera un delito económico. ¿Es eso para usted?
-Delito económico, sin duda. Pero no es lo importante. El delito económico existió porque previamente hubo uno de lesa humanidad. Todo el mundo sabe que no se cobró nada. Con los números podemos estar veinte años. Pero es un delito de lesa humanidad
-¿Le parece que la reactivación de la causa Papel Prensa fue funcional al gobierno después de la aprobación de la ley de Medios en 2009 y la intensificación de la disputa con Clarín?
-Yo creo que, sin duda, el Gobierno está altamente interesado y comprometido en este tema. Tendría que resolverlo lo antes posible. La relación del gobierno conmigo es a través de Papel Prensa y es correcta. Yo soy la heredera natural de esto al igual que mi hija (María Sol). La actitud del gobierno de Néstor Kirchner con Magnetto no es igual a la de Cristina. Según me relató el propio Néstor Kirchner, le dijo a Magnetto que la Presidenta no iba a responder a sus pedidos. (Demandar a los gobiernos) es lo que hizo Magnetto toda su vida, alguien lo puso ahí para que lo haga. Mi marido no era coherente con eso y, por eso, lo mataron (murió cuando un avión privado se precipitó a tierra en México, en 1976).
Dos años después de que salí de la cárcel (en 1982), fui a estudios jurídicos importantes y ninguno me quiso atender. Nunca pude hacer nada hasta que en 2010 tengo la entrevista en la quinta presidencial primero con Néstor y luego ingresó la Presidenta. Después fui a ver al (entonces secretario de Comercio) Guillermo Moreno, quien me dijo que no tuviera miedo, que el me garantizaba que no me iba a pasar nada.
-¿Qué responde a los argumentos de Clarín y La Nación de que fue una compra normal, que la familia recibió una indemnización en los tiempos de Raúl Alfonsín y que resurgió el tema cuando el gobierno lo necesitó?
-Los diarios nunca pagaron nada porque ni siquiera tenían la plata para pagar, según me explicó (el colaborador de David Graiver Rafael) Ianover. Eso está comprobado. Además, había muchos bienes que tenían que ver con Papel Prensa. Creo que en esto hay muchas manos que se quedaron con todas estas cosas. A David lo mandaron a matar y siempre culpo a Magnetto. A “los Magnetto” de la Argentina, a los que representan la oligarquía, que tuvieron ayuda de afuera.
-¿Quiénes fueron los ejecutores??
-Yo creo que la mano de obra la compraron afuera. David para en dos lugares. El último es Houston. Ahí le rompen el altímetro del avión.
-Una vez reactivada la causa en 2010 ¿Cómo fue su contacto con los Saguier, actuales accionistas principales de La Nación?
-Moreno nos lleva a una asamblea de Papel Prensa. Cuando me senté dije que no esperaran que hablara de temas económicos, que yo estaba en esta historia porque había sido una historia de amor y lo seguía siendo. Cuando salimos, nos gritaron, hubo mucho altercado. Se me acercó ahí este señor (Julio) Saguier. Le di mi celular porque yo conocía a su padre, que había sido intendente radical y me había parecido una persona correcta. Nos encontramos una vez en el hotel Alvear y, en ningún momento, me hizo ninguna oferta. Sí me preguntó por la relación con mi hija, sabía que los problemas habían empezado en 2007. Se ve que tenían mucha información.
-¿Después de esta reunión es que su hija María Sol firma ante un escribano que no tiene nada para reclamar?
-Claro. En ese momento también el hermano de David (Isidoro) sostiene que nos habían amenazado para efectuar la venta a precio vil, que nos habían perseguido. Dice la verdad, pero un poco después dijo todo lo contrario desde Londres. Por suerte, tengo entendido que hay testimonios grabados de cómo ha mentido. En el caso de mi hija es distinto. María Sol tenía un año y medio cuando muere su padre. Ella dice que el tío le dijo que todo había sido bien hecho y que ella hacía tres años que no tenía nada que ver con la familia Papaleo. Yo no veo a mi hija ni a mis nietos desde hace ocho años. La Justicia me ha maltratado de toda las maneras posibles, teniendo dictámenes favorables de peritos. Yo tengo que cumplir con lo que me prometí desde que volví a la Argentina después de la muerte de David.
-En la reunión con Saguier, ¿trataron otro tema además de generalidades?
-Me preguntó por mi buena relación con Moreno. Luego dijo lo que dijo, que es absurdo, con lo que demostró que no tiene nada de la conducta de su padre. (Julio Saguier denunció que Lidia Papaleo le dijo que el Gobierno le había pagado dos millones de dólares para reactivar la denuncia)
-Usted entabló una batalla judicial con María Sol y su yerno, el juez de Instrucción Pablo Ormaechea (designado durante el mandato de Cristina Fernández), para poder ver a sus tres nietos Hasta ahora no tuvo éxito ¿Cree que la negativa de la Justicia es parte de un revanchismo ideológico?
-Sin duda. Una vez, un amigo me dijo “vos sos una víctima de la política”. Es cierto. Yo me considero una víctima de la política.
-¿Hubo una reunión a fines de los ’90 con Luis Emilio Mitre, hermano de Bartolomé, en la que aquel se mostró muy consternado por el despojo de Papel Prensa, como relató días atrás la expareja Tomás González?
-Yo nunca estuve en esa reunión.
-¿Por qué cree que surge ese testimonio?
-Por una guerra familiar. La familia Mitre, sobrinos, hermanos, están peleados, se acusan de cosas.. Todo por dinero.
-Además de los dueños de Clarín y La Nación por usted denunciados ¿Hubo algún otro empresario periodístico que la amenazó de muerte para que vendiera acciones de empresas de su marido?
-Sí.
-¿Antes de la reunión en el edificio de La Nación con Magnetto, Bartolomé Mitre y los demás en noviembre de 1976?
-Sí, pero fue distinto. No es que me amenazó de muerte pero (el entonces director de La Opinión, Jacobo) Timerman me preguntó si conocía el caso Satanowsky (el abogado Marcos Satanowsky pugnaba por la propiedad del diario La Razón y fue asesinado en 1958). Me dijo que me iba a pasar lo mismo si yo no entregaba las acciones del diario. Yo era tan ingenua que puse las acciones en un sobre y se las di a un amigo que vivía en La Plata.
-¿En qué circunstancias exactamente Timerman le dijo esto?
-Cuando yo volví a Argentina tras la muerte de mi marido, Timerman me citó en el hotel Alvear. Yo nunca había tenido ningún tipo de relación demasiado íntima con él. Me cita a desayunar y me pregunta qué iba a pasar con La Opinión, que daba pérdidas económicas y costaba una fortuna. Yo le digo que no sabía dónde estaban las acciones pero que iban a estar a buen resguardo. Pregunté, las pusimos en un sobre y se las di a mi amigo.
-¿Pero Timerman no le pide que le transfiriera las acciones a él?
-No. Me dice que nos teníamos que poner de acuerdo dónde tenían que estar las acciones. Él consideraba que tenían que estar juntas.
-¿Le parece equiparable con lo que recuerda que le dijo Magnetto en cuanto a su vida y la de su hija si no transferían Papel Prensa?
-No. A mí Timerman no me dio miedo, será porque lo conocía. Me llamó la atención que en ningún momento me dijo que lamentaba la muerte de Dudy (David). No me dijo absolutamente nada. Tuvo una actitud de un hombre de negocios.
-Mencionando una muerte…
-Sí. Pero era una actitud descalificante.”Mirá, vos de esto no sabés nada. Estás perdida. Dame todo”.
-¿Cuándo empezaron las amenazas para forzar la venta de empresas de su marido?
-Yo vuelvo el 16 de septiembre de 1976. Volví con mi madre y mi hija. Gente muy importante se convirtió en consejeros del horror, como el primo de (el ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz) que me cita en el Plaza Hotel. Me dice que debía venderle a gente argentina que no fueran judíos.
Yo sabía que él venía de una reunión con las autoridades del país. No bien volví, presenté una carta a Videla cuando empecé a recibir amenazas. Obviamente nunca me atendió. Sí tuve una entrevista con (el expresidente militar Alejandro Lanusse), que me aconsejó que le escribiera a Videla. A fines de 1976 es que firmo la transferencia en La Nación y me amenaza en forma directa Magnetto. Yo recuerdo más la mirada de este hombre que la de mis torturadores. El anteaño pasado logré con mi declaración reconocer a mis torturadores, y se quebró el secreto de muchos años que tenía el grupo de Miguel Etchecolatz. Logré que (el represor) Alberto Cozzani dijera que era verdad que habían torturado a los Graiver. Una sola de las cosas que yo dije negó que fuera cierta. Dije que cuando terminaban de torturarme, él me eyaculaba encima. Eso lo negó. Pidió que esa noche que le cerraran la celda porque lo iban a matar.
-El secretario general de la Presidencia, José Rogelio Villarreal, un hombre muy allegado a Videla, reconoció que la venta de Papel Prensa fue monitoreada por la dictadura
-Sí, también en las actas que se encontraron en 2013 en el Ministerio de Defensa.
-¿En qué se basaban los interrogatorios de sus torturadores?
-La versión era que Perón había recibido los lingotes de oro nazis y se los había dado a José Bel Gelbard (luego ministro de Economía). Graiver supuestamente iba a seguir manejando esto. Ésto era lo que yo tenía que firmar, demostrar que los judíos tenían sojuzgado a Perón.
-¿Piensa que usted y su familia fueron víctimas de la interna que existía en la Junta militar entre Videla y el marino Emilio Eduardo Massera?
-El que quería tomar Papel Prensa era Massera.
-Pero Videla se adelantó…
-Yo creo que lo adelantaron.
-El fallecido fiscal Julio César Strassera, que la interrogó y acusó en plena dictadura, dijo que usted no había reclamado por Papel Prensa y, según él, su esposo David estaba vinculado a Montoneros…
-Hay mucha gente que contó por iniciativa propia que yo siempre hablaba de PP. Yo siempre conté que el empresario mexicano Alarcón le dijo a David que Papel Prensa le iba a costar la vida…
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