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Un incendio de grandes proporciones destruyó ayer una casa del barrio Parque de esta ciudad, causando la muerte de una anciana de 89 años que se hallaba postrada en su cama. Dos vecinos intentaron rescatarla pero las llamas ya se habían propagado con rapidez arrasando la antigua estructura de madera.

El siniestro se originó alrededor de las 14:15 en la calle Felipe Vallese al 200, zona del barrio Parque, uno de los sectores urbanos más antiguos y en donde existen numerosas casas de chapa y madera que hace muchas décadas construyera YPF para sus trabajadores.

Enormes llamaradas de humo negro se observaron a varias cuadras de distancia y los bomberos llegaron en pocos minutos, pero el fuego ya se había propagado con celeridad debido a los materiales de fácil combustión.
Las primeras hipótesis acerca del origen de las llamas daban cuenta de que una mujer de 51 años, identificada como Elvira Arancibia, estaba encerando el piso y probablemente la atmósfera enrarecida se transformó en fuego al incidir la alta temperatura de un calefactor, en tanto su madre de igual nombre, Elvira Vázquez de Arancibia, de 89 años, se hallaba postrada en uno de los dormitorios ya que padecía problemas de salud y últimamente se movilizaba en silla de ruedas.

SITUACION LIMITE

Dos vecinos que residen frente a ese domicilio, Alfredo Rubén Aguirre y Fernando Rodríguez, escucharon los desesperados gritos de auxilio que provenían de la calle. Eran los de la mujer de 51 años que había sufrido quemaduras en su cara y manos y les pedía que rescataran a su madre.

Los dos hombres se cubrieron con frazadas e intentaron ingresar a la casa, “pero las llamas eran enormes y se nos hizo imposible entrar”, contó el primero.

Al mismo tiempo, otros vecinos alertaron a bomberos y a la guardia de la comisaría Seccional Cuarta, quienes arribaron en contados minutos, pero el incendio ya estaba declarado. Poco después se solicitó la presencia de una ambulancia del Hospital Zonal para asistir a le mujer de 51 años.
A los vecinos que intentaron en vano rescatar a la abuela se les sumaron otras personas que colaboraron para retirar tres vehículos que se hallaban estacionados en el patio delantero de la vivienda, los cuales iban a ser alcanzado por el fuego.

A uno de ellos, un Renault Clío, Rodríguez le rompió un vidrio lateral de un puñetazo para abrir sus puertas y retirarlo con otros a los empujones. Luego se sumaron policías para ayudar a retirar una camioneta Toyota Hilux y un antiguo Ford Falcon.

TRES AUTOBOMBAS

La primera autobomba en llegar fue la de la Unidad 5ta y luego lo hizo la de la Unidad 16ta y otra de Prefectura Naval, acudiendo más tarde camiones cisternas convocados por la Dirección Municipal de Protección Civil para asegurar el abastecimiento.

Momentos de tensión se vivieron cuando otros familiares de la abuela (probablemente nietos) llegaron al sitio del siniestro y quisieron ingresar la casa para rescatarla, lo que les fue impedido por el personal policial, ya que sus vidas correrían peligro.

Uno de los equipos médicos de emergencia también asistió a algunos bomberos que habían sufrido principio de intoxicación, teniendo en cuenta que no todos contaban con equipos de respiración autónoma.
La lucha contra el fuego demandó algo más de una hora y si bien destruyó casi por completo la vivienda de la familia Arancibia, pudo evitarse que se propagara hacia viviendas vecinas.

El cuerpo de la abuela fue retirado alrededor de las 17 y llevado hasta la morgue del Hospital Zonal. Su deceso causó profunda conmoción en la comunidad ya que pertenecía a una de las primeras familias ypefianas que se radicaron en la ciudad.

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