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Un total de 29,77 kilos de droga fue incinerada en el horno pirolítico que opera la empresa INECO en la zona oeste de Comodoro Rivadavia. El procedimiento se llevó a cabo a requerimiento del Tribunal Oral Federal y se destruyó 15,18 kilos de marihuana y 14,83 kilos de cocaína. Se trata de estupefacientes vinculados con 27 causas judiciales que ya cuentan con sentencia condenatoria.

A una temperatura inicial de 900 grados y que gradualmente alcanzó los 1.200, fue sometida la droga secuestrada en 27 causas judiciales para su correspondiente destrucción. El procedimiento se llevó a cabo el viernes a las 11 en el horno que la empresa INECO opera en su base situada a unos 20 kilómetros al sudoeste de Comodoro Rivadavia.

El cargamento fue trasladado por custodia especial de la Policía Federal luego de que los 27 secuestros fueron debidamente peritados por las bioquímicas de la Policía Federal Argentina, Analía Mabel Strobl y Cecilia Lorena Zawada, quienes a través de los procedimientos científicos determinaron la naturaleza y cantidad de estupefaciente dispuesto para su destrucción.

FUNCIONAMIENTO DEL HORNO

A partir de las especificaciones técnicas que brindaron los especialistas de INECO Argentina, se explicó que el tratamiento de los residuos se realiza a través de lo que se denomina “termo destrucción controlada”.

El horno está basado en el principio de combustión pirolítica, entendiéndose como tal la descomposición de los residuos mediante el calor en ausencia de aire. Durante este proceso, se producen cenizas y un gas conocido como “piro-gas”.

Además, el horno cuenta con dos cámaras bien definidas: la cámara primaria o de gasificación y la cámara secundaria o post-combustor.

Los residuos son sometidos en esta cámara a la acción de los quemadores. Por efectos de la temperatura y el oxígeno presente, se produce una descomposición termoquímica que gasifica los desechos, convirtiéndolos en material fácilmente combustible. A partir de ese momento se va desarrollando en forma lenta y controlada la combustión y gasificación de los residuos.

Al trabajar en esta cámara con deficiencia de aire, se logra mantener una condición de combustión parcial muy calma en cuanto a velocidades de gases y volatilización de partículas. Esta ausencia de turbulencias disminuye sensiblemente el transporte por el aire de partículas de cenizas y polvo.

En la etapa siguiente actúa la cámara de post-combustor. En esta existen dos quemadores de funcionamiento continuo que completan totalmente la combustión de los volátiles, asegurando la salida al ambiente de gases limpios y exentos de olores.

A través de las dos cámaras mencionadas se desarrollan tres etapas bien definidas: destilación y secado de los residuos, incineración controlada del residuo propiamente dicho y la reducción de los residuos a cenizas y purificación de las mismas. Fuete: El Patagónico.

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