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Una comisión policial concurrió ayer a la madrugada a una casa de las avenidas Roca y La Nación donde vendían bebidas alcohólicas. Uno de los efectivos interceptó sobre la vereda al acompañante de un Toyota Corolla mientras que una suboficial se acercó al conductor, detectó que tenía un arma e intentó impedir que huyera. El individuo la tomó de un brazo y la introdujo al auto para abandonarla luego de circular unas 15 cuadras. El sospechoso dejó estacionado el coche frente a una vivienda en la que se refugió. La policía requisó el vehículo y secuestró un revólver calibre 38. También identificaron al autor, pero no fue detenido.

La policía de la Seccional Tercera tuvo que esperar al menos doce horas para que la Justicia autorizara la requisa de Toyota Corolla en el que se desplazaba el sospechoso y que quedó abandonado en un sector del barrio Isidro Quiroga.

El incidente se inició a las 2:30 cuando una pareja de efectivos que patrullaba por el barrio Pueyrredón detectó que desde el pasillo de una conocida vivienda ubicada sobre la avenida Roca casi La Nación salía un individuo con botellas de cerveza. No era la primera vez que detectaban esa infracción en el inmueble.

El policía interceptó al “cliente” sobre la vereda mientras su compañera se acercó al Toyota Corolla -dominio ITQ 740- que estaba estacionado a los pocos metros y que esperaba al individuo con las bebidas alcohólicas. La uniformada lo hizo por la puerta del acompañante y rápidamente observó que en el asiento trasero había un arma de fuego.

En esos instantes el conductor arrancó el auto y la agente reaccionó para impedir la fuga. Entonces el hombre tomó de un brazo a la mujer policía y la introdujo por la fuerza al rodado para emprender la huida.
Ante ese sorpresivo accionar delictivo, su compañero dejó al otro individuo y salió detrás del Toyota Corolla. Según comentaron fuentes oficiales a El Patagónico, el automovilista huyó por Roca hacia el oeste y se desplazó por unas quince cuadras hasta detener la marcha del coche sobre las calles Rementería y Díaz Vélez, en el barrio Isidro Quiroga.

En ese lugar hizo descender a la uniformada bajo amenazas. Según relató la víctima a las autoridades fiscales, ella durante el trayecto fue apuntada con el arma y golpeada en los forcejeos dentro del habitáculo.

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