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Abril fue un mes complejo para las agencias de viajes, que desde enero ven cómo disminuyen las ventas de pasajes aéreos en un destino corporativo. Los operadores aseguran que la baja alcanza entre un 20% y 30% y que está afectada principalmente por la recesión en las empresas y la incertidumbre de los consumidores, quienes ante la posibilidad de asistir a eventos prefieren esperar.

La crisis económica que vive el país impacta a las diferentes industrias, desde la construcción al comercio, y también al rubro vinculado con viajes y turismo. Desde enero en las agencias de viaje se siente la baja en las ventas, agravadas en abril, por lo que hoy el impacto ronda entre un 30% y 40%.

Guillermo Schneider, presidente de la Asociación Patagónica de Agencias de Viajes y Turismo, se mostró preocupado por esta situación. “No solo que bajó, sino que muchas veces ha pasado que Aerolíneas, teniendo baja de ocupación, ha tenido dos vuelos en uno y se ha ahorrado un avión haciendo esperar más a los pasajeros”, explicó.
“Esto es una técnica que pasa siempre, pero ocurre cuando hay vuelos que están muy vacíos”, agregó, aún sin saber si esta tendencia se acrecentará o no.

El operador turístico manifestó que la baja en las ventas cayó hasta un 50%, pero reconoció que “en las últimas semanas se notó una evolución, tomando en cuenta el empresariado porque el volumen más grande es corporativo”.
Juan Carlos Aybar, agente de viajes que se encuentra sobre la calle Sarmiento al 500, entiende que el panorama es similar. En su caso aseguró que las ventas bajaron entre un 20% y un 30% por una sencilla razón: “hay algunas actividades que están un poco más quietas; las compañías y comercios ya no están mandando a hacer cursos a sus empleados; o se ha detenido o se suspendieron”, apuntó.

“Realmente han bajado; es una baja importante y se nota mucho. Hay una franja de clientes que continúa viajando, mientras otros están más restringidos, principalmente en lo que tiene que ver con el turismo nacional, pero también con partidos de fútbol o cantantes. Ese un buen termómetro para nosotros porque quiere decir si hay movimiento o no”, agregó Aybar, ratificando que abril y enero fueron los meses más duros en este primer cuatrimestre.

(Fuente: El Patagónico)

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