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Sendos y sorpresivos operativos cerrojo tuvieron que hacer entre la medianoche del martes y madrugada de ayer efectivos de la Brigada de la Policía Federal Argentina Delegación Comodoro Rivadavia, pero lograron el cometido encargado por el Dr. Enrique Guanziroli en calidad de presidente del Tribunal Oral Federal –TOF–: detener a un hombre y una mujer de nacionalidad dominicana a quienes habían confirmado condenas impuestas por la Justicia Federal por Infracción a la Ley 23.737 por tenencia de estupefacientes para su comercialización, y debían ser detenidos y trasladados en forma inminente a una cárcel de mujeres en La Pampa y a la Unidad Penitenciaria 6 con asiento en Rawson.

Según las fuentes policiales, los condenados estaban en libertad pero “alguien” les informó el día anterior de la confirmación de las penas y se sospechaba que pensaban abandonar la ciudad, la provincia, e incluso el país, de allí la premura del operativo cerrojo.

“La reina de la noche”, su hijo Joel y el lugarteniente, consortes de causas

En la jerga nocturna y del ambiente la conocen como “La reina de la noche”. Su nombre es María Cruz Rodríguez, su edad aproximada los 48 años y junto a su hijo Joel Antonio Rodríguez (26) fueron noticia policial la semana pasada. Joel Antonio Rodríguez está imputado y con prisión preventiva por haber ingresado abruptamente a la casa de Altagracia, una joven mujer que dice haber recibido amenazas de muerte por parte de Joel que mientras le apoyaba un arma de fuego en la cabeza le mostraba a través de un teléfono celular un video en el cual una persona arrodillada suplicaba por su vida para que no lo mataran “¡A vos te va a pasar los mismo!” le habría dicho enfáticamente.

Pero lo concreto es que tanto madre como hijo tienen causas judiciales en trámite pero ya han sido condenados. En junio de 2015 el TOF condenó a Joel a un año y seis meses de prisión efectiva por tenencia simple de estupefacientes, aunque su madre llevó la peor parte: cuatro años de prisión de efectivo cumplimiento por tenencia simple con fines de comercialización. Pero había otro hombre que también resultó condenado a 4 años de prisión efectiva por el mismo delito, Bernardo Díaz Marte. Este último convivía con María Cruz Rodríguez y era una especie de “lugarteniente” de “La Reina de la noche”, y una denuncia anónima puso al descubierto los primeros días de febrero de 2013 que se dedicaban a la venta de drogas en un domicilio de calle 13 de Diciembre 973, donde también residían mujeres extranjeras dedicadas al oficio más antiguo del mundo.

Como suele suceder en estos casos, la División Drogas Peligrosas hizo un prudente trabajo de seguimientos, filmaciones y escuchas telefónicas que un mes después motivaron diligencias ordenadas por la Justicia Federal y en un allanamiento encontraron pruebas evidentes del ilícito, como una veintena de envoltorios de cocaína en el mango hueco de un escobillón, nylon en retazos, dinero y teléfonos celulares.

Y en otro allanamiento sobre calle Misiones al 1.600 donde limitan los barrios Jorge Newbery y Pietrobelli, sobre la cama doble matrimonial de Cruz Rodríguez y su lugarteniente encontraron otros 20 envoltorios con clorhidrato de cocaína, teléfonos celulares, cintas de embalar y dinero, además de cuadernos con anotaciones.

Además, en un automóvil Mazda estacionado en el patio encontraron en el interior de una media otras seis bolsitas con la droga blanca.

A la cárcel

De todas maneras, los imputados en la causa federal cumplieron la prisión preventiva respectiva y el Tribunal Oral Federal los sometió a juicio y les otorgó la libertad hasta que la sentencia quede firme. Y justamente, estos días en que ciudadanos y ciudadanas dominicanos volvieron a ser noticia por otro hecho policial de connotaciones graves con intervención de la Justicia penal ordinaria, esas condenas fueron confirmadas.

A María Cruz Rodríguez la buscaron cerca de la medianoche en su domicilio cercano a Rivadavia y Malvinas, pero no estaba. No obstante, los pesquisas de la Brigada de la PFA Delegación Comodoro lograron ubicarla en las inmediaciones y procedieron a su rápida detención.

Con Bernardo Díaz Marte sucedió lo mismo: cuentan que ambos sabían que los atraparían en cualquier momento y que pensaban irse de la ciudad y la provincia, por eso llevaron a cabo el protocolo de ocasión como alertar a las fronteras de países limítrofes e interprovinciales, pero lograron detectarlo en la terminal de transportes céntrica. El hombre se había camuflado de tal manera que pasaba desapercibido e irreconocible, y estuvo a punto de subir al colectivo que partía a las cinco y media de la mañana con destino a la localidad santacruceña y cordillerana Los Antiguos.

No pudo eludir el cerco policial y al igual que su compañera y consorte de causa, fueron trasladados al edificio de la PFA situado en Maipú y Chacabuco: el “lugarteniente” tiene destino la cárcel federal de Rawson, y “La reina de la noche” la cárcel de mujeres de La Pampa.

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