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Rubén Víctor Mellado, de 32 años y oriundo de Gobernador Costa, fue apuñalado en 17 ocasiones y luego quemado. El ensañamiento ocurrió en la vivienda social en la que residía de prestado en la extensión del barrio Stella Maris.

Mellado residía hace meses en una vivienda que la Municipalidad de Comodoro Rivadavia construyó como mejoramiento habitacional en la calle 640.

“Era un aguantadero eso”, describió ayer uno de los vecinos, quien aseguró que estaba cansado de las peleas y gritos de personas ebrias que llegaban a esa vivienda.

Mellado vivía de “changas” y en la casa que habitaba tenía unos pocos muebles y un colchón para dormir. La vivienda consta de un solo ambiente y de un pequeño baño. La misma fue destrozada en su interior por el fuego provocado de manera intencional luego de que lo atacaron a puñaladas.

Sobre las 2 de ayer un vecino percibió la presencia de humo que salía desde la vivienda de Mellado. Pateó la puerta e ingresó. Así, entre el humo y la oscuridad encontró con la ayuda de una linterna a Mellado en medio de las llamas y con heridas de arma blanca.

Lo tomó de la ropa y lo llevó al exterior. La víctima estaba totalmente ensangrentada a causa de las puñaladas y había sufrido graves quemaduras en la espalda.

El hombre que lo rescató, contó que el herido solo balbuceaba y que no le pudo decir quién lo atacó.

Mellado quedó internado en terapia intensiva del Hospital Regional. Los médicos constataron que tenía al menos 17 puñaladas, además de graves quemaduras y sus vías respiratorias estaban muy comprometidas.

En el caso tomó intervención personal policial de la Seccional Tercera a cargo del comisario César González y el oficial Roberto Molina, como así también personal de la Brigada de Investigaciones.

Ayer en el lugar se dejó una consigna policial para resguardar el lugar del ataque. Es que recién pasadas las 14 llegó la orden judicial de requisa e inspección ocular en el lugar. La puerta de la vivienda que fue alcanzada por el fuego tenía una cadena y un cable con el que aparentemente se ataba.

Fuente: El Patagónico

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